La controversial cantante y actriz mexicana, Guadalupe D"Alessio, tras una ausencia de 16 años en nuestro país, ofreció una descarga de cerca de treinta éxitos musicales, que arrancaron lágrimas, gritos, emoción y hasta una pequeña disputa entre dos hombres, en el marco de su esperado concierto que tuvo lugar la noche del pasado viernes, en el Salón Las Islas del Centro de Convenciones Atlapa.
Contrario a lo que muchos pensaban, el espectáculo (a beneficio del Centro de Apoyo a la Mujer Maltratada) se vio repleto no sólo de mujeres, entre feministas y despechadas, sino también de una gran cantidad de hombres que tuvieron el valor de acompañar a las damas y soportar durante dos horas, todos los epítetos que contra la especie masculina lanza D"Alessio.
El show, con bar abierto, dio inicio con la voz del bolerista panameño Gustavo Young, quien vino directamente desde Miami, para interpretar éxitos como "Que alguien me diga", "Abeja Reina" y "Cantar algo triste". Young fue castigado con abucheos, cuando se le ocurrió decir que no sólo las mujeres sufren de maltrato, sino también los hombres. Sin embargo, su participación musical fue aplaudida.
Pasada las diez de la noche, cuando estaba bien "entonado" el público, marcó su salida a escena la estrella esperada por todos. Ataviada de negro, con su cortísima cabellera, sus nueve músicos (entre ellos dos coristas) y un destello de luces, humo artificial y en medio de ensordecedores aplausos, apareció Lupita interpretando "Ni guerra, ni paz", seguida de "Leona dormida", "Hablame de ti", "Punto y coma", "Lo siento mi amor", "Cuántas ganas tengo" y "Como tú".
Exitos, tras éxitos eran premiados con aplausos y vítores, mientras D"Alessio recurría a la mímica para reforzar sus interpretaciones y sólo hacía pausas eventualmente para sorber un poco de agua.
Se despojó de su largo saco negro para quedar en un sensual "topcito" del mismo color y comenzar su nuevo recorrido por éxitos como "Ya no regreso contigo", "Juro que nunca volveré", "La diferencia", "Te estás pasando", "De parte de quién", "Espejo" y algunos temas de su nuevo disco, como "Si estoy contigo".
La lírica del canto feminista continuó con "A poco no", "Que ganas de no volverte a ver" y "Acaríciame", éxito que la emocionó tanto, que terminó llorando ante el aplauso estruendoso de la multitud, que se puso de pie para solidarizarse con la artista y hasta le ofrecieron un pañuelo para secarse las lágrimas. La recuperación fue veloz, ya que con voz potente, continuó con la interpretación de temas como "Mentiras", "Ese hombre que tu ves ahí" y "Te pareces tanto a mí", acompañada por el coro multitudinario en que se convirtió el público.
Lupita dijo sentirse complacida de haber sido elegida para un show a beneficio de las maltratadas, porque en una época de su vida ella se sintió así, pero dio gracias a Dios de que ya superó esa etapa y ahora está felizmente casada.
A propósito, agradeció públicamente a su esposo por el apoyo que siempre le ha demostrado y, para sorpresa de todos, el recién casado Cristian Rosen, de 24 años, se acercó al escenario para entregarle, en un gesto romántico, no sólo un arreglo de flores, sino también un apasionado beso, que naturalmente fue premiado por el público con aplausos.
La enamorada cantante anunció su despedida al interpretar su tan aclamado "Mudanzas". "Espero que esta no sea mi última visita a Panamá, porque quiero seguir cantando para ustedes", dijo la intérprete de "Juro que nunca volveré".
Tal vez sí quería seguir cantando, pero no esa noche, porque tan pronto se despidió del público, salió rumbo a su habitación de hotel. Pese a los ensordecedores gritos de "otra, otra, otra", respaldados por rítmicos golpes en las mesas, la cantante no volvió a salir jamás. No hubo otra para nadie o quizás sólo para Cristian, porque los que asistieron al show tuvieron que irse sin más.
La gota de sangre la puso un desafortunado caballero, que cansado de pedir "otra", decidió retirarse pero con su botella de licor en mano, cosa que le fue impedida por los agentes de seguridad. El señor decepcionado dejó caer la botella ("ni para mí, ni para nadie") y lamentablemente salpicó a una dama, que fue rápidamente defendida por su esposo (era un noche contra el maltrato a las féminas), quien le propinó al infortunado, un derechazo a la nariz, que lo dejó todo ensangrentado. La policía puso inmediatamente punto final al aislado suceso.
Lo cierto es que Lupita y su esposo, confirmaron que luego de haber cumplido con su compromiso en Panamá, continuarán con su luna de miel.