Este montaje es una abierta invitación a saborear cada segundo a plenitud y a celebrar jubilosos, en toda su magnificencia, la vida y la naturaleza, ambos regalos del dueño de la luz, Dios.
Es también una ingeniosa manera de captar la atención infantil, de ese sector tan especial y vulnerable de la población tan necesitado de orientación, estímulos y buenos ejemplos.

Es, a la par, una reconquista de todos los que, al igual que Abdiel Tapia y los productores de esta pieza teatral, quedaron prendados de la dulce abejita que otrora, en el programa de TV, desde el alba hasta el anochecer, revoloteaba por aquí y por allá, curioseando, preguntando, experimentando nuevas sensaciones...viviendo.
Sí, “Las aventuras de la abeja Maya” fue revivida por muchos de los padres y madres de familia que acudieron con sus hijos a ver el montaje que se presenta en La Quadra hasta el próximo domingo 17 de abril. Y niños y niñas al salir de la sala deben haber quedado pensando que, después de todo, no hay que afanarse por crecer, porque ser niños es maravilloso, único, una oportunidad irrepetible de experimentar de una forma especial vivencias que sólo a esa edad se percibirán de esa manera. Es un periodo de la vida en que se es puro, ingenuo, sabio, creativo, detallista, espontáneo, preocupado por el mundo y con ganas de conocer, aprender y saber las respuestas a tantos por qué.

Exploradora nata, Maya tiene una capacidad inmensa para amar. Es evidente su amor y admiración por las flores y los insectos, por todo lo que descubre a su paso en sus escapadas de la colmena, donde se sentía presa, aburrida y triste.
Bueno es querer aprender, pero, también lo es ser obediente, seguir consejos de los adultos que bien te quieren (papá, mamá, los maestros) vieron los niños en la obra, pues la inocente Maya tuvo la suerte de hallar un buen amigo, Willie, quien trataba de disuadirla para que no se alejara de casa. Y, si no lo lograba, (casi nunca la convencía) no la dejaba sola ni a sol ni a sombra, porque los amigos son fieles, sinceros, no mienten, no se aprovechan de los demás, no los utilizan.

Con Maya, Willie vivió momentos felices y de susto, pues una araña los atrapó en su red más fuerte que el acero. Pero, se libraron de esta cárcel, como deben librarse los niños de las del odio, la desobediencia, la pereza, la mentira y otras.




