Con los recuerdos marcados de cuando se inició en las artes plásticas y de cómo se consagró hasta dar el salto y convertirse en una gran diseñadora de modas; Helene Breebaart, celebra también que en pocos días llevará -por primera vez- una colección de 21 piezas a Costa Rica.
Bajo el nombre “Las mariposas viajan sin visa”, la francesa radicada en Panamá desde 1969, asegura que desde muy pequeña se sintió atraída por la pintura y la costura.
Su familia tenía una costurera de cabecera, a quien veía con tal disciplina, que muchos años después le ayudó en su intervención en la moda.
La mola, un estilo cómodo y sofisticado.
Nacida en Burdeos, Breebaart también vivió en París, cuna de la alta costura y moda. Al lanzarse como diseñadora, escoge estilos étnicos de Panamá, e inmortaliza una cultura que para muchos era solo un estilo que utilizaban los indígenas. “Para mí la mola es hermosa, pero a la gente aquí no le gusta porque se sienten como desprestigiados”, asegura.
La primera mola que dibujó luego de tantas visitas a Kuna Yala, fue una piña, imagen que se convertiría en el logo de su empresa: “Breebaart”.
Poco a poco fue incursionando en los desfiles y pasarelas istmeñas hasta convertirse en referente en esta destreza. Además de su tan buscada mola, la francesa pinta sobre los vestidos que realiza y en los últimos años también plasma imágenes en pañuelos, accesorio que está muy cotizado.
¿Cuánto tiempo le toma pintar un pañuelo?
“Mucho, no tienes ni idea, los animales salen muy bien, pero cuando debes agregarle el fondo y demás tonos, allí tomas más tiempo”, dice.
A tan dedicada labor, una gran recompensa, todos los pañuelos que diseñó en esta temporada se los compraron.
Mujeres de todas partes del mundo buscan esta moda porque es única, Helene, manifiesta que trata de no repetir los diseños ni colores.
“Mi concepto es utilizar todo lo que tengo a la mano para diseñar estos pañuelos y trato de mezclar esa buena costura con el toque europeo”.
Lo último en telas.
Al igual que las casas francesas de alta costura como: Chanel, Jean Paul Gaultier o Dior, Breebaart compra las mejores fibras, entre ellas organza, chifón de seda y seda pura.
En “Las mariposas viajan sin visa”, reciente trabajo, podemos apreciar más de cerca la suavidad de cada pieza, el color y la comodidad. “Me gustan las libélulas y criaturas exóticas, en casa de mis padres teníamos todo tipo de animales como faisanes”, agrega.
Lo mejor es que para la diseñadora no existe un prototipo de modelo, ella crea para todas las clases, delgadas, rellenitas, altas o bajitas. Cree que cada persona es bella y diferente como es.
Con ese mismo entusiasmo, aceptó la invitación al hermano país para participar en el “I Foro Internacional de Diseño Sostenible”, que se llevará a cabo desde el 21 al 24 de junio, una muestra en la que destacarán las creaciones con elementos amigables al ambiente.