Laura Montoya analiza el impacto de la IA en 'Un mundo que ya fue imaginado'
La presentación del libro 'Un mundo que ya fue imaginado' es el domingo 30 de agosto, a las 5:10 p.m., en la Feria del Libro.
Escritora Laura Montoya. Foto: Cortesía
La Feria Internacional del Libro de Panamá va viento en popa y con una agenda de presentaciones de obras de autores panameños e internacionales es muy atractiva.
Entre la lista de escritores internacionales dirá presente la comunicadora colombiana Laura Montoya con su obra "Un mundo que ya fue imaginado", la cual presentará el domingo 30 de agosto, a las 5:10 p.m., en el salón Kuna. Montoya comparte detalles de este trabajo.
"Un mundo que ya fue imaginado" nació precisamente de las preguntas que le dejó su novela "Vivir eternamente".
"Mientras escribía la novela hablaba de criogenización, longevidad, inteligencia artificial y de un futuro que parecía lejano. Me di cuenta de que muchas de las tecnologías que parecían ciencia ficción ya estaban empezando a desarrollarse. Y entonces comencé a pensar si estamos emocional y éticamente preparados para vivir lo que nosotros mismos estamos creando. Ahí sentí que la ficción ya no me alcanzaba y necesitaba entrar al ensayo", explicó a Panamá América.
"Un mundo que ya fue imaginado" nace de esa inquietud. "También mi experiencia profesional. Llevo más de 40 años trabajando en los medios de comunicación y he sido testigo de una transformación tecnológica extraordinaria", señaló.
Montoya aseguró que ha visto cómo "pasamos de lo analógico a lo digital y de los procesos manuales a la inteligencia artificial, los algoritmos y la automatización. El salto ha sido inmenso".
LectorLa tecnología va a seguir avanzando y yo no estoy en contra de ese avance; al contrario, me parece fascinante, dijo.
Por esta razón, ella quisiera que el lector salga preguntándose qué decisiones está delegando, cuánto de su pensamiento sigue siendo verdaderamente suyo y, sobre todo, qué límites están dispuestos a poner.
"La tecnología ofrece velocidad, comodidad, poder, pero la conciencia debe enseñarnos para que y también a poner límites. Porque el gran desafío no es detener el futuro. Es aprender a habitarlo sin perder nuestra humanidad", subrayó la autora.
Compartió que "el problema no es que las máquinas lleguen a pensar como nosotros, el problema es que nosotros dejemos de pensar porque las máquinas pueden hacerlo por nosotros porque ellas aprenden cada vez más a parecerse a nosotros".
AvanceLa tecnología avanza en meses y el ser humano tarda generaciones en adaptarse. No obstante, la escritora comenta que el objetivo no es frenar la tecnología. "Sería imposible. El verdadero desafío es aprender a avanzar con ella sin permitir que su velocidad decida por nosotros".
"Quizás nunca logremos que el ser humano evolucione emocionalmente al mismo ritmo que evoluciona una máquina, pero sí podemos educarnos, cuestionarnos y establecer límites", añadió.
Además, "podemos tener acceso inmediato a toda la información y, sin embargo, perder la capacidad de detenernos a reflexionar".