El científico británico que creó a la oveja Dolly pidió autorización para usar la tecnología de la clonación con el fin de desarrollar embriones humanos. La Autoridad de Fertilización Humana y Embriología del Reino Unido (HFEA, según sus siglas en inglés) decidirá el año próximo si el profesor Ian Wilmut, del Instituto Roslin de Edimburgo, Escocia, puede seguir adelante con su proyecto.
Lo que planea Wilmut poco tiene que ver con los experimentos realizados en otras partes del mundo para crear un bebé humano clonado. Ese tipo de proyectos es ilegal en el Reino Unido. Un panel de especialistas que asesora al gobierno británico ha recomendado el "uso limitado de la clonación terapéutica", es decir, el empleo de la técnica únicamente para tratamientos médicos. Se espera que los experimentos en el área aporten algún día soluciones para las personas con enfermedades degenerativas como el mal de Parkinson.
Algunos expertos afirman que el tejido creado por medio de la clonación podría ser una fuente ilimitada de varios tipos de células madre. Estas células, que aún no tienen especialización, ayudarían a reparar tejidos dañados o enfermos.
Sin embargo, cualquier investigación con embriones humanos sigue siendo controvertida. Wilmut pidió licencia para llevar a cabo la llamada "partenogénesis", es decir, la fertilización de un óvulo sin usar esperma. En este proceso, un óvulo es "engañado" en el laboratorio para que comience a dividirse y se convierta en un nuevo ser.
Experimentos así ya han sido realizados con óvulos de algunos animales, como los monos. Se trata de un proceso frecuente en muchas plantas y en determinados insectos y crustáceos. Algunos científicos afirman que los embriones creados por medio de la "partogénesis" no pueden ser comparados con los naturales.