Dibujando línea por línea lo que escribía borroneando: anecdotarios, archivos familiares, álbumes de fotos y diarios de viaje, el artista argentino Víctor Florido, inauguró en la Galería Mateo Sariel su más reciente trabajo pictórico.
Según el crítico Daniel Alvaro, al observar los cuadros de esta serie, resulta difícil permanecer indiferente a la fuerza afectiva que se dibuja en la totalidad de sus telas, a la vez que, en cada una de ellas puede leerse simultáneamente la huella de todas las demás.
"En ellas se nos aparece la taxonomía incompleta de una vida realizada, y una cierta epocalidad que parece secreta y cerrada en su corteza temporal, mientras que a la vez escribe o pinta el tiempo pasado abierto al ahora, atraído trazo a trazo, como una destinación estratégicamente dirigida por un anhelo y un querer estético".
Para ello, este joven talento utiliza la fotografía como recurso y figuración narrativa de aquello que viene a ser centro y margen de la mirada, siendo a la vez el margen de un posible recorte que se pliega en sus bordes para señalar un punto central, ya siempre dislocado por el pincel y la perspectiva.
"Es en este juego de fugas permanentes que la mirada busca autómata una presencia, un alguien, un qué, en el origen del trazo que crea, y en todas partes donde busca (no) encuentra (más que) ausencias". Ante esto, según Alvaro, es necesario que en el ejercicio de acercarnos e introducirnos en la serie de telas expuestas, acompañar al artista en su constante rodeo, situarse con él en la medianía de un alejamiento que se acerca.
"Como pocas, la figura del espectro sugiere una idea de topos desde donde acercarse sin pasar necesariamente por el centro, poco a poco, nos aleja de las puras presencias para situarnos fuera del mundo, o más bien como sugiere la obra, en la gravedad de un límite apenas insinuado por el movimiento de manos sin rostro sobre un piano sin cola".
Es así como "Sofía en Río", "Babilonia" y "Detalle de Tango" son parte de esta exposición que será exhibida hasta el próximo viernes 12 de septiembre, afianzando la corta pero fructífera carrera de Florido, quien ha presentado sus obras individualmente en Guatemala y Costa Rica.