Agradece todo lo que recibas, por pequeño que te pueda parecer.
Perdónate a ti mismo por errores en compras o malas inversiones que hayas hecho.
Vive en el aquí y ahora: trabaja en algo que te guste, haz planes y disfruta lo que posees.
Ten fe en que nada te faltará.
Visualiza tus sueños hechos realidad.
Comparte con los necesitados de tu alrededor, cuando menos el 10% de lo que ganas.
Ahorra el 10% de lo que ganas, para que inicies el capital que necesitas para realizar tus planes, que la fuente de abundancia te lo va a multiplicar.
Cómprate cosas de calidad, así te durarán más y darás mejor imagen de ti mismo.
Date de vez en cuando gustos personales, sabiendo que te lo mereces.
Quita de tu boca palabras de pobreza, como ¡Estoy muy gastado!, ¡No tengo dinero!, ¡El dinero nunca me rinde!
Cámbialas por: ¡El dinero está por llegarme!, ¡he invertido mucho!, ¡Sé que Dios me va a dar lo que necesito!
La última recomendación es hacer una oración para pedir ayuda ante cualquier proyecto que se tenga en mente.
“Señor te pido... bajo tu voluntad y gracia divina sin perjuicio para nadie y en armonía con el universo. Gracias Señor que ya me escuchaste”.