Los abuelos ocupan un lugar destacado en la vida de los niños. Son como "libros vivientes y archivos de la familia".
Transmiten experiencia a sus nietos y les inculcan valores. Esta función es importante, ya que, al pertenecer a una generación en que había menos divorcios y más familias numerosas, los abuelos están en condiciones de "ayudar a los padres y a los nietos a comprender principios olvidados con frecuencia, y sin embargo esenciales para una buena vida familiar.
En palabras de un periodista "se aprende más de diez abuelos que de diez expertos en temas familiares."