Villancos, niños y adultos llenos de alegría y la figura de aquel apreciado personaje de Santa Claus, fueron los protagonistas principales de la encendida de luces del árbol de Navidad que adornará por varios meses el Super Centro El Dorado.
Fue una tarde de domingo diferente, miles de personas abarrotaron la terraza central de Super Centro El Dorado, para percibir el toque especial de más de un centenar de luces y adornos que simbolizan la llega de la Navidad.
Envuelto en las tonadas navideñas que estuvieron a cargo del coro de la Primera Iglesia Bautista de Panamá y del coro "Gabriel Marquéz" de la Basílica de Don Bosco, el público experimentó la sensación de ver un despliegue de creatividad y talento, cuando un inmenso árbol giratorio lo encantó con su gran colorido.
Fueron las manos angelicales de José Luis González, Niño Símbolo de la Teletón 20-30 2004, las que despertaron el espíritu de la Navidad, así como también el Nacimiento representativo de Jesús.
Desde hace más de 10 años, un enorme árbol navideño adorna las inmediaciones de este centro comercial.
Pero este año, un innovador diseño estructural creado por el ingeniero panameño Rogelio Gaez, hizo que la atrayente obra se convirtiera en el árbol de Navidad giratorio más grande bajo techo de Panamá, con un elocuente mensaje de paz, felicidad y amor para todos los niños de nuestro país.
Según nos comentaron miembros del Comité de Publicidad del Super Centro El Dorado, encargados de la construcción y promoción de esta creación, la iluminación estuvo a cargo del personal de mantenimiento del centro comercial y la decoración recayó en manos del diseñador Abelardo Delgado.
Fue así como Santa Claus, sus simpáticas ayudantes, magos y payasos, llenaron de alegría la ocasión, brindando lindos obsequios, en especial a José Luis, quien recibió un sinnúmero de regalos por parte de los comercios del lugar. ¡Felicidades y que viva la Navidad!.
Los aires navideños empiezan a soplar
Panamá se prepara para la llegada de las fiestas de fin de año y los aires navideños acarician el sentir de todos los espíritus creyentes en el nacimiento del Niño Jesús.