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Los daños a la piel se pueden prevenir


Conforman la piel, el órgano más extenso del ser humano, la epidermis (capa más externa) y la dermis (capa más interna). Valga decir que la piel se está renovando constantemente.
La epidermis la forman capas de células que nacen crecen, emergen a la superficie, mueren y se transforman en lo que se conoce como queratina, que son pequeñísimas escamas que se desprenden y eliminan.
La dermis, por su parte, la conforman fibras de tejido colágeno y fibras elásticas que incluyen varias glándulas (las sebáceas, las sudoríparas) los folículos pilosos, los nervios y los vasos sanguíneos. También el pelo y las uñas son formas de piel pero muy queratinizada y especializada.
La epidermis como capa protectora de la piel se ve expuesta a heridas, golpes, quemaduras, erosiones y otros daños producto de agentes físicos y químicos. La radiación solar se incluye entre los factores que afectan la piel, algunos de los cuales son hereditarios.
Así mismo, hay otras enfermedades derivadas de la pobre alimentación y afecciones como el acné que resulta de los cambios hormonales que sufre el/la niño/a en su transición hacia la adolescencia.
Con los años la piel va envejeciendo y esto se acrecienta si la alimentación es pobre y si hay otros factores que se suman como lo son la excesiva radiación solar. La piel ser torna más vulnerable.
En el siguiente material de un folleto informativo de Krames Communications, se puede observar que hay muchas maneras en que las personas pueden proteger su piel de daños externos.
El documento, que contiene gráficas que facilitan su comprensión, señala que los daños a la piel pueden tener consecuencias no sólo para la salud del individuo sino también en su habilidad para hacer el trabajo.
Cuando trabaja cerca de sustancias peligrosas: Diariamente muchas
personas trabajan cerca de irritantes que pueden causar daños a su piel. Se recomienda
que usen el equipo de protección (guantes, botas, delantales, batas, cascos, mascarillas
y otros) y cumplan con otras normas de seguridad y que sepan qué hacer en caso de que su
piel entre en contacto con las sustancias irritantes, a fin de minimizar el daño. Se
recomienda, además, leer las instrucciones que aparecen en los envases, para el correcto
uso de sustancias químicas.
Por otra parte, se recomienda bañarse o lavarse lo mejor posible luego de usar sustancias irritantes, con el propósito de que cualquier partícula de éstas sea eliminada. Otra sugerencia es después de usarla, separar la ropa de trabajo del resto de su ropa (inclusive cuando las va a lavar lávelas aparte).
Se hace la salvedad de que cuando la barrera natural protectora que es la piel sufre daños puede sentirse ardor, irritación, quemazón, dolor y quizás no trascender, pero, hay otros daños como las quemaduras que pueden ir más allá de los daños visibles a simple vista. Los irritantes pueden entrar al cuerpo cuando la piel está debilitada y no se los impide. Entonces, pueden afectar y envenenar el hígado, los riñones y la médula ósea.
Ahora bien, valga señalar que los irritantes químicos pueden ser sólidos, líquidos o gaseosos.
Algunos irritantes como jabones y detergentes remueven el aceite natural que lubrica la piel. También tienen efectos perjudiciales los solventes, ácidos y sustancias cáusticas. Pueden penetrar la piel y dañar los pulmones si la persona inhala sus humos. Componentes metálicos presentes en el cemento y otros materiales pueden causar reacciones alérgicas permanentes.
Bacterias, hongos y viruses: Bacterias, hongos y virus pueden producir infecciones que dañan la piel. Los plaguicidas, fungicidas, pesticidas y otras sustancias que se utilizan en la agricultura pueden hacer que la piel se deteriore.
Otras causas de daños a la piel: Aquí se pueden incluir las vejigas, enrojecimiento y otros daños que causan a la piel las vibraciones derivadas del uso de herramientas mecánicas. Además, se pueden mencionar daños que ocasionan el calor o frío excesivo, afecciones que si bien no son aparentemente de tanto cuidado, van causando erosiones a la piel y debilitándola al punto de que es más susceptible de ser afectada por otros elementos.
Por otra parte, se recomienda obtener ayuda de especialistas cuando sufre daños de la piel. Hay algunas afecciones cuyos resultados se ven de inmediato y otras en donde el efecto es paulatino y usted posiblemente no se percate de ello hasta pasado algún tiempo.
Y, otro aspecto en el que hace énfasis este material educativo de Krames Communications es que cuando empiece un tratamiento, sea perseverante y termínelo, porque pudiera ser que pareciera que está curado/a, pero no ser así y entonces daños menores pueden convertirse en afecciones crónicas.
Informarse sobre la piel, escudo protector de nuestro cuerpo es responsabilidad de cada persona y hoy con el Internet, es fácil hallar toda clase de datos que permiten protegerla mejor.


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5588
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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