En la gala del MET, donde se celebraba la apertura de la nueva exposición de Prada y Schiaparelli, no se daban galardones ni premios, ni estatuillas.
La gala llegó un año más al museo Metropolitano de Nueva York para rendir homenaje al buen vestir. La alfombra roja de este evento se ha convertido en los óscares de la costa este y la expectación ante los estilismos de las famosas que acuden a él; es casi tan grande como la de la fiesta de Hollywood.

Los colores que se apreciaron en la gala van desde el crema, rosa, amarillo, verde, dorado, tierra y azul hasta el negro. Según los conocedores del diseño, muchas estrellas derrocharon elegancia, pero otras no.




