En el caso de las Casas Reales, queda patente como sus miembros más jovenes tienen un carácter un poco más complicado, ya que desde que nacen, su vida es retratada en posados, actos oficiales o de corte familiar y otros eventos públicos.
Los pequeños príncipes y princesas también se encuentran los que son demasiado malhumorados y berrinchudos, pero son tan serios que les cuesta sonreír y dan una imagen más distante.
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Berrinches
La que peor carácter parece tener es la Princesa Leonor de Suecia. La hija mayor de Magdalena de Suecia y Chris O'Neill nació en Nueva York el 20 de febrero de 2014.
En el caso de la Princesa Leonor, ha dejado claro que tiene un fuerte carácter en numerosas ocasiones. No para quieta ni un segundo, y en los acontecimientos a los que ha asistido, sobre todo en los bautizos de su hermano y sus primos, donde ha resultado ser un auténtico terremoto a quien no había quien parase.
El mismo año que Leonor de Suecia, pero el 10 de diciembre, vino al mundo en Mónaco Gabriella María Teresa Grimaldi. Nació un poco antes que su hermano mellizo, el Príncipe Jacques, aunque debido a la Ley Sálica que perjudica a la mujer frente al varón en la cuestión sucesoria, ha quedado relegada al segundo lugar.
La Condesa de Carladès es una niña adorable... cuando quiere. Aparece en pocas ocasiones, y cuando lo hace, no siempre está de buen humor, la niña ya estaba lista, pero antes de llegar al parque, se puso a llorar y no había quien le calmara.
En marzo de 2017 se celebró el torneo de rugby benéfico al que asistieron Alberto y Charlene de Mónaco junto a su hija Gabriella. La niña tampoco estaba cómoda y terminó con un berrinche.