Los Rolling Stones pusieron fin a una serie de tres conciertos en el área de la ciudad de Nueva York con un espectáculo en el teatro Roseland al que acudieron 3.200 seguidores.
En la víspera del lanzamiento en Estados Unidos de un nuevo álbum, la recopilación de dos discos compactos titulado “40 Licks”, la banda estuvo bromendo durante el concierto del lunes por la noche, que tuvo una duración de dos horas.
Una vez más, el guitarrista Ronnie Wood se convirtió en el animador de la fiesta. No sólo exhibió su destreza en canciones como “Can’t You Hear Me Knocking” y “All Down the Line”, sino que también pellizcó el trasero de Mick Jagger y masticó cigarrillos durante la interpretación de “Rock Me Baby”.
Jagger también mostró una pasión no vista en años. Su cabeza parecía casi desprenderse durante su interpretación de “That’s How Strong My Love Is”, un viejo éxito R&B que el grupo no había interpretado desde la década de 1960.
Utilizando el escenario como un viejo predicador, Jagger parecía encaminarse a un colapso cuando cantó una y otra vez la estrofa del título con creciente intensidad. Asimismo, por primera vez en la historia de la banda, el grupo interpretó en vivo la balada “She Smiled Sweetly”, con el guitarrista Keith Richards haciendo coro.
Como hicieron en sus presentaciones previas en Boston, Chicago y Filadelfia, los Stones omitieron “(I Can’t Get No) Satisfaction” de la lista. Los seguidores que vieron las actuaciones anteriores de la banda en Nueva York escucharon versiones diferentes de la vieja canción: sin instrumentos metálicos de viento, en el Madison Square Garden, y con ellos en el Giants Stadium.