Los lunares más frecuentes son los pigmentados o los que tienen color, que pueden inclusive crecer con la persona. Están localizados en capas profundas de la piel y tienen células que los hacen crecer y cambiar. Los lunares tienen un ciclo de vida: nacen, crecen y envejecen. El dermatólogo nos explicó que si una persona llega a vivir 100 años sus lunares desaparecen o se caen. El Dr. González Pujol nos advirtió acerca de la necesidad de hacer la diferencia entre los lunares y las lesiones. Los léntigos son lesiones que aparecen por el daño solar, tienen forma de lenteja y se parecen a las pecas.
Cuando se es adulto mayor (50-60 años) pueden aparecer las queratosis seborreica, los pacientes los ven como simples lunares. Hay que revisarlos.
- Crecimiento descontrolado.
- Pierde la forma, ya no es redondo ni bonito.
- Le aparecen pintas a los lados, pierde el color o cambia de tono.
- Se enrojece, inflama, pica, duele o sangra.
Algunos niños pueden nacer con lunares muy grandes que ocupan medio rostro, un brazo, toda la espalda o el pecho, son llamados nevos celulares gigantes o lunares en bañador; recibieron este nombre porque en ocasiones ocupaban el área que cubre el vestido de baño. No se deben confundir con las manchas mongólicas con las que nacen y que desaparecen con el pasar del tiempo. Los nevos celulares no se pueden remover, pero el médico recomienda vigilarlos porque dentro de ellos puede haber cambios de células malignas o cáncer de piel.
Carlos Barés, jefe de la Policía Nacional tiene un lunar conocido como nevo de ota. Estos lunares parecen como manchas de mapache e incluso pueden afectar la conjuntiva. Se pueden tratar con láser y son benignos.
Los lunares más peligrosos, de acuerdo con el galeno, son los nevos de unión, que son los que tiene la células de malanocitos en la unión entre la epidermis o capa superficial de la piel y la capa media o dermis. Esa localización hacen que sean muy activos y puedan transformarse en cáncer de piel. Comúnmente se encuentran en la palma de la mano, en la planta del pie, en los labios, en los párpados, áreas que por el roce, traumas o cambios de color pueden degenerar en un melanoma.
Los lunares en la espalda en las mujeres, según las estadísticas, sobre todo en quienes toman sol en la playa, son susceptibles de generar cáncer de piel. Aunque se trate de un lunar común y corriente los dermatólogos prefieren curarse en salud y quitarlo por medio de cirugía y mandarlo a estudiar. Si el día de mañana el paciente presenta un cáncer de piel no se sabría nunca que ese lunar fue o no el culpable.
Según la metodología empleada podemos hablar de cirugía excisional (se extrae el lunar con todo y piel), el “shaving” o afeitado del lunar o el método de las tijeras (se corta sólo la parte superficial del lunar). El experto no está de acuerdo con el uso del láser, porque se quema todo lo que había allí y no hay forma de mandar a estudiar un tejido quemado.” No es una buena idea”, indicó.