Luxemburgo obsequió con un cálido -y caluroso (las temperaturas alcanzaron los 28 grados)- recibimiento a los reyes don Juan Carlos y doña Sofía que iniciaron ayer una visita de Estado al ducado de tres días. El viaje de Estado comenzó con un ajustado programa: solemne ceremonia de bienvenida con inspección de la guardia de honor, la interpretación de los himnos oficiales -con el Rey y el Gran Duque delante de las banderas y sus consortes observando el acto desde la lejanía- y la presentación de las delegaciones de ambos países. Después tuvo lugar un almuerzo privado y, a continuación, se dio paso a dos importantes citas del programa. La compañía real se dirigió al Monument national de la solidarité luxembourgeoise para depositar una corona de flores; el Primer Ministro de Luxemburgo, Jean Clause Juncker, fue el acompañante en este acto de don Juan Carlos y doña Sofía.
Tras el acto ceremonial ante el monumento a la resistencia, los soberanos españoles, acompañados por los Grandes Duques, caminaron por el centro de la ciudad, desde el Palacio Ducal, pasando por la escultura ecuestre de "Nuestro Rey y Gran Duque Guillermo II" y por la plaza dedicada al mismo monarca, hasta el Ayuntamiento.