En la actualidad, existe un interés creciente por el desarrollo del conocimiento, en todos los ámbitos del saber. A su vez, se reconoce que los signos que identificarán a los países desarrollados de aquellos rezagados, sin lugar a dudas, van a ser el desarrollo pleno de las capacidades humanas. El cultivo de las inteligencias múltiples, la creatividad, la innovación, el pensamiento crítico e integrador y la producción científico-técnica, constituyen valores relevantes para asegurar una inserción digna y protagónica, en la carrera por la competitividad económica, el mejoramiento de los niveles de bienestar colectivo; así como de la sostenibilidad de nuestros recursos naturales.
Con base en lo anterior y fiel a sus objetivos, la Universidad Interamericana de Panamá asume nuevas tareas, para que el país pueda enfrentar la problemática actual.
Por tanto se ofrece este plan de estudio, en procura de formar un educador: visionario, crítico e innovador, consciente de su papel en las aulas y la sociedad, productor de un currículum, que cambié la cultura del fracaso de nuestras escuelas, por una cultura del aprendizaje significativo y que, por ende, busque la transformación social requerida por el país.
Nos proponemos desarrollar el pensamiento crítico y creativo en el aula. Partimos de que la personalidad es esencial y que en ésta intervienen factores congnitivos, socioculturales, emocionales y de comunicación. Dentro de este contexto, en este programa se conceptualiza: el desarrollo humano, el aprendizaje y la enseñanza como una unidad interdependiente. Cuando se desarrolla intelectualmente, el educando adquiere la capacidad para enfrentar simultáneamente varias alternativas y conceder tiempo y atención a las múltiples demandas que el entorno le presenta, en forma apropiada.
Se considera, por lo tanto, que el egresado de este plan será un educador que aprovecha el potencial mental de sus alumnos; planea procesos de enseñanza-aprendizaje los cuales favorezcan la flexibilidad mental que caracteriza su desarrollo intelectual. Debe conocer perfectamente al estudiante y sabe darle el apoyo en el momento propicio. Intelectualmente, debe saber cuál es la capacidad de comprensión que tiene el educando, en las distintas etapas de su evaluación, para adaptarse a las situaciones de aprendizaje.
El aprendizaje debe necesariamente tener significado para el estudiante; pues para él, algún tema carece de sentido no sólo se olvidará muy rápidamente; sino que no se puede relacionar con otros datos estudiados previamente, ni aplicarse a la vida de todos los días.
Se desea superar la concepción de algunos educadores, quienes dan mayor importancia a los métodos y técnicas de enseñanza que a la organización del material de aprendizaje. Se busca con este plan de estudio, que el educador seleccione material significativo en sus clases y lo organice, que tome en cuenta los estilos de aprendizaje y las características psicológicas de los alumnos y finalmente considere su contexto social y cultural; pues los contenidos de sus estructuras mentales dependen del lugar donde se encuentra el sujeto. Este programa está enmarcado dentro de los paradigmas cognitivo y constructivista.
“Nosotros estamos acompañándola en estos momentos, que si bien son duros para ella, ella misma nos los está aliviando a nosotros, porque siempre es muy dulce y nos llena de besos y abrazos”, finalizó.
En cuanto a los factores ambientales, y desde un punto de vista práctico, la familia puede tomar la iniciativa , para evitar o neutralizar conductas de riesgo en los adolescentes.
Ante esta situación, la doctora explica que las investigaciones indican que el trastorno es un desorden del cerebro que tiende a repetirse en las familias, aunque esto no significa que el niño necesariamente ha de manifestar los síntomas.
Finalmente agregó que algunas obsesiones desaparecen con la madurez, otras solamente con tratamiento, dependiendo del caso.