Variedades

Magos y hadas madrinas sin alas


Un niño sonriendo es como un poema tangible que nos alegra el alma, como rayito de luz que ilumina nuestro complicado y a veces sombrío mundo de adultos y como una brisita rica en un día de sofocante calor. Los niños son un regalo de Dios que nos recuerda lo mucho que nos ama y la confianza que nos tiene al depositar a nuestro cuidado tan valioso tesoro.
Verlos sufrir nos conmueve y secretamente admiramos su valor y fe en situaciones extremas: ellos son almas grandes que en pequeños cuerpos se debaten con el sufrimiento y la posibilidad de la muerte. Son héroes y heroínas que merecen todo nuestro respeto.
La Fundación Pide un Deseo, filial panameña de la mundialmente conocida Make-A-Wish Foundation International, honra a estos valientes con el cumplimiento de sus anhelos. Desde su nacimiento en 1995, cuando se le celebró a Luciano Salinas su cumpleaños en McDonald"s, la fundación ha dibujado sonrisas a más de 150 niños y niñas de todo el país.
Sin importar su raza, condición social o credo, la organización cumple los deseos a todos los niños que sufran de una enfermedad que amenace su vida. Si los padres están de acuerdo se realiza, si ellos piden que no se dé a conocer públicamente la identidad de su hijo, se respeta su decisión.
El hecho de ser parte de una organización internacional no quiere decir que reciban dinero de sus bases, cada filial es independiente y hace su propio dinero, razón de su actividad anual: La carrera del "Patito de hule". Para este año su meta es cumplir un deseo por semana y tener a final de año un mínimo de 50.
La fundación fue traída a Panamá por el doctor Luis Katz. El estudiaba su especialidad en Boston y escuchó de las cosas maravillosas que hacía Make-A-Wish Foundation. Actualmente tienen una junta directiva compuesta por nueve miembros, dos trabajadoras de planta y unos 30 voluntarios.
Camila Sarmiento, quien comenzó como voluntaria y ahora presta sus servicios a la fundación, afirma que necesitan gente que tenga ganas de trabajar o que en sus vacaciones quiera hacer algo, y a jóvenes que tengan habilidades; lamentablemente, indicó, en Panamá no hay una cultura de voluntariado como la que existe en otros países.
Camila nos habló de deseos tan complejos, como ir a Los Ángeles a ver jugar Los Angeles Lakers o conocer personalmente a los integrantes de Maná, hasta sencillitos, como un aire acondicionado o un juego de video.
Margarita tiene un osteosarcoma y le amputaron una pierna, aún no sabe si volverá a caminar, pero ella es la niña más feliz del mundo. Toda su vida quiso que su cuarto fuera como uno de revista, aun antes de enfermar recortaba con su hermano cuanta decoración le gustara. Para cumplir su sueño hubo que sacar a su hermano de su habitación, se cambió el techo, se arregló el piso y las paredes; hoy, ella duerme en su habitación soñada.
Otra jovencita especial, quien sufre de neurofibrosis, quería una computadora para ella sola. Le hicieron una fiesta en "Rock Burger" con sus amigos, ella pensó que habían entendido mal su deseo, pero igualmente la estaba pasando muy bien. Como cumplía 18 años, la llevaron luego a una discoteca, donde le dieron su computadora. Ella no dejaba de sonreír.
Fundación Pide un Deseo trabaja mancomunadamente con personal del Hospital del Niño, que le recomienda a niños que califican para los deseos, quienes tienen una enfermedad que amenace su vida. Los de la fundación piensan, como dice esta frase: "Algunas veces la mejor medicina puede ser un deseo hecho realidad". Camila recuerda el caso de una niña que estuvo muy enferma y deseaba ser modelo, apareció en la portada de una publicación de Danté. Hoy ya está en remisión de su mal.
Nosotros estuvimos en el deseo de Ilka. Ella sufre de insuficiencia renal crónica y se realiza periódicamente diálisis para sobrevivir, ya lleva dos años en tratamiento. Deseaba algo muy sencillo: una muñeca a la que llamaría Margarita. Como la familia de Ilka come lo que cosecha, a la niña le parecía un manjar el pan con mantequilla que desayunaba en el hospital; por lo que planearon hacerle una fiesta en la que hiciera pan y galletas.
Ese día ella despertó muy contenta, hasta cantó para dormir a su hermanito, un bebé de nueve meses; sin embargo, como tenía el catéter obstruido hubo que limpiárselo y coserla nuevamente, dolor que arruinó su buen humor.
Cuando llegó con sus padres y sus hermanos, Ilka no estaba en la mejor disposición para festejar, pero la insistencia de sus entusiastas hadas logró que luego de un rato ella se interesara en lo que ocurría. Le dieron a su querida y rubia Margarita, amasó pan y decoró galletas junto a su padre, hasta sus hermanos recibieron regalos.
Camila no cree que el deseo los cure, pero sí que les levanta el ánimo y les da ganas de seguir adelante; si, lamentablemente, el pequeño fallece, sus padres recordarán esos momentos felices. "Es difícil, pero también es bien bonito. Aunque no estás todo el tiempo con ellos, sientes que lo que tú hiciste los ayudó en algo", señaló.


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130652
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América