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Mamá por celular


Basta apretar unos cuantos botones y ¡listo! Al otro lado de la línea está ella. Lejos de considerar esta tendencia como una desventaja para la relación madre hijo, la sicóloga clínica y terapeuta familiar Alejandra Silva, sostiene que es una gran ayuda.
"Es una ventaja para las madres y también para sus hijos. Ellas están siempre accesibles y los niños así lo perciben: disminuye su inseguridad y la percepción de que la mamá que trabaja está ausente", dice.
Marina Rojas (38), ejecutiva comercial de un banco, es una mamá por celular. Algunos de los más de cien llamados diarios que recibe en su teléfono móvil, son de sus hijos. Son llamadas que no tienen nada que ver con cuentas corrientes o tarjetas de crédito, sino con tareas escolares, permisos para llegar más tarde a casa o instrucciones de cómo preparar comida.
Así, compatibiliza su papel de madre y de profesional. Y no es la única. Cada vez son más las mujeres que se mantienen en contacto con sus niños por este medio, especialmente aquellas cuya labor implica movilizarse de un lugar a otro durante el día.
Sobre todo porque su incorporación al mundo del trabajo es hoy una realidad. No obstante, la sicóloga clínica Antonia Raies estima que si bien por medio del celular la madre que trabaja puede cumplir la función protectora, el uso excesivo disminuye en su hijo la tolerancia a la frustración. "Oprime el botón y sabe que su mamá le solucionará el problema".
Hoy, muchos niños cuentan con un celular. La razón: sus padres sienten que de esta forma están más seguros con un teléfono propio, a lo que se suma la gran oferta que inunda por estos días el mercado. De hecho, el celular se ha convertido en el regalo de moda para los cumpleaños, especialmente si el hijo cumple 15 o 18 años.
Marina Rojas, por ejemplo, cambió el suyo y el antiguo se lo heredó a su hija mayor. "Avisa a qué hora tenemos que ir a buscarla a una fiesta o pide más tiempo, y así uno no se queda esperando como sucedía antes", precisa.
Sin embargo, para Alejandra Silva, si bien ello es beneficioso desde el punto de vista práctico, también tiene sus inconvenientes: "En el fondo, los padres le entregan libertades a sus hijos que no pueden manejar a sus cortas edades. Es como si a un niño le regalaran una tarjeta de crédito. Hay que ser más cautelosos y tomar en cuenta la edad y la madurez del menor antes de pasarle un teléfono propio", recomienda.
Y el consejo no sólo apunta a que los niños no saben medir sus gastos, sino principalmente a que los límites difusos los confunden y les provocan ansiedad. "Entregar al hijo un celular es darle el control de su vida", afirma, junto con agregar que probablemente ese niño responda a sus padres con un "¡más tarde te aviso qué voy a hacer!".


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139335
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América