Pierre Cardin cumple este año medio siglo en el mundo de la moda, e inaugura en la ocasión su nuevo Centro Cultural de Saint-Ouen, periferia de París, donde recibirá varios cientos de invitados el martes por la noche.
A sus 77 años, el modista sigue dirigiendo un imperio que cuenta 200.000 empleados en 180 países. Pero Pierre Cardin enpieza a pensar en retirarse. "Mi casa está en venta y yo deseo organizar la continuidad. Soy el único modista que vive trabajando solo, sin los bancos", afirma en declaraciones a la AFP.
Hoy, Cardin se apasiona por su Centro Cultural, un espacio de 2.800 m2 que incluye teatro, bar y sala de exposición, que él decoró en colaboración con un escultor y un pintor.Previó incluso estudios para invitar a los creadores, "No hago publicidad en los periódicos, prefiero ayudar a los artistas", dice el estilista.
Modista-camaleón, hombre de negocios, Pierre Cardin ha ejercido su imaginación en todos los sectores durante los últimos cincuenta años.Y no dejó de lado nada.Ni el teatro, con el Espacio Cardin abierto en 1970, ni la buena mesa, con, entre otros, el célebre restaurante Maxim"s cuyo control tomó en 1981.Diseñó ropa por supuesto, pero también muebles, togas de abogado "anti-stress" o vestuario teatral."Si tengo ganas, puedo dormir, beber, comer y ver un espectáculo en mi casa", acota con humor.
Con la marca Maxim"s, Pierre Cardin comercializa más de 800 productos, que van desde la porcelana hasta el agua mineral, pasando por cigarrillos, vinos o jugos de hortalizas.
Su credo es la democratización de la creación, al punto que en 1993 decidió que sus perfumes se vendieran en supermercados.Según algunos analistas, ha perdido por ello el control de la imagen de la marca, por lo que tiene dificultades para encontrar un comprador.
Cardin describe el medio siglo que ha pasado en el mundo de la creación como "50 años de trabajo, de perseverancia, desde la mañana hasta la tarde todos los días, incluyendo sábados y domingos".Todas las mañanas se dirige a su taller para diseñar porque su "verdadera pasión es la creación".Prueba de ello, el martes, en su fiesta, presentará un centenar de modelos de alta costura y de pret-a-porter.
Condecorado en Francia y en el extranjero, embajador de la UNESCO, Cardin se enorgullece ante todo de haber hecho entrar la moda en la Academia francesa de Bellas Artes, de la que fue nombrado miembro en 1992.
Este hombre talentoso y polifacético lamenta solamente una cosa: no tener hijos."Con Jeanne (la actriz Jeanne Moreau con quien vivió una historia de amor) no fue posible", dice con pesar.