Mira Sorvino, actriz ganadora de un premio óscar y embajadora de la Organización de Naciones Unidas (ONU) contra el tráfico humano, casi considera el cine un accidente en su carrera de activista y aboga por llevar historias reales de las víctimas para crear conciencia.
"Si has leído el diario de Ana Frank te interesas más por el Holocausto que si te dan todas las estadísticas del mundo. Leerlo cambió mi vida y a los diez años decidí ser activista", reflexionó en entrevista con Efe, al final de una visita a México para lanzar la campaña "Corazón Azul".
Naciones Unidas quiere que el corazón azul se adopte internacionalmente como símbolo contra la trata, como pasó con el lazo rojo y el sida.
Sorvino, embajadora de buena voluntad desde febrero de 2009, está en México, primer país en adherirse a la campaña.