Y, qué decir de la madre que no acepta que su hijo es malcriado, ni que sea capaz de hacerle daño ni a los insectos (aunque en la PTJ el expediente parezca un rascacielos). Se excusará, quizás, diciendo que el muchacho sufre de cleptomanía (enfermedad que hace que se apropie de lo ajeno), o que es que la gente le tiene mala voluntad. O, con dedo acusador señalará a otros como los que lo indujeron por el mal camino, aunque, dejará claro que "él no era así, él no quiso hacerlo". Ella no hará ni de juez ni de verdugo. Aunque le corten la lengua. Y, todo eso se llama amor de madre.
No importa su condición social, su cultura ni su ideología, motivo de gran satisfacción y un desafío que encara sin pensarlo dos veces es para la madre llevar a feliz término la misión que la sociedad le encomienda: lograr todo lo que se espera de ella como semillero de la humanidad. Paga el precio que haya que pagar por ello: en tiempo, dedicación y sacrificios. Saca fuerzas de donde no tiene. Hace magia cuando se trata de la suerte de su prole, de llevar el pan a sus hijos.
No nos queda duda de que Dios, cuando repartió los dones, a la mujer, porque le iba a asignar una importante tarea, le dio una inmensa capacidad para amar y la hizo paciente y sabia. Porque el amor supera cualquier barrera, vence obstáculos, alimenta la confianza y autoestima, permite recoger los mejores frutos de la gran siembra, que es la crianza de los hijos. Y su sabiduría innata es la que le permitirá elegir las mejores palabras, el momento adecuado y la mejor forma de transmitirle a sus hijos los conocimientos básicos para la convivencia exitosa en sociedad.
Siempre celosa vigilante de la formación y crecimiento de su prole, la madre se caracteriza también por su templanza y sin duda que nada la hace claudicar. Son sólo unos de los atributos de las madres, quienes son indudablemente, las que más enseñan a poner las manos juntas y mostrar gratitud. A entonar en coro un himno de amor y esperanza.
Las que en los primeros años toman al niño o niña de la mano y le enseña que la gran sabiduría en la vida, la magia, está en saber conjugar el verbo amar. ¡FELIZ DÍA DE LA MADRE!
En el caso de Bamjan, cada vez más gente está buscando evidencias reales y los habitantes le han pedido al gobierno que las encuentre.
"Aceptamos un examen científico de la Academia Real de Ciencia y Tecnología de Nepal", dijo el funcionario local, Prajapati Koirala. El desafío ahora es llevar a cabo el examen al joven sin tocarlo o interrumpirlo.
Por su parte, la familia de Bamjan dice que no entiende lo que está sucediendo. Su madre, Maya Devi Tamang, se desmayó cuando supo que su hijo estaba en medio de una meditación infinita.
"A veces lo visito, pero no me habla. No sé lo que le va pasar, pero sé que dios lo ayudará".
Algunos devotos han subrayado que la madre de Bamjan tiene el mismo nombre que el de Sidarta Gautama Buda: Maya Nevi.
En lo que sí está de acuerdo la familia es en que el adolescente era muy diferente de sus otros hermanos y que no hablaba mucho.
Su profesora de primaria, Salden Lama, afirma que nunca tocó el alcohol. Sus vecinos dicen que Bamjan comenzó a meditar después de regresar de un viaje por Lumbini, el lugar de nacimiento de Buda, y de monasterios en Nepal e India.
El joven no quiere que lo llamen Buda. Antes de su estado, fue picado en tres ocasiones por serpientes. En la segunda vez, pidió que le pusieran una cortina alrededor. Una semana después, pidió que le retiraran la cortina.
Ahora, la cortina se cerrará una vez más mientras que Bamjan es sometido a pruebas científicas.