Nicolas Cage se olvidó de la fama y de su trabajo de actor para unirse a Alec Baldwin y al secretario general de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon, con el fin de rendir homenaje al más reciente embajador de la buena voluntad del organismo, el pintor neoyorquino Ross Bleckner.
El famoso actor, quien en los últimos días ha tenido varios inconvenientes con el equipo de filmación de “The Sorcerer´s Apprentice”, dijo en la recepción de la ONU, que no acudió a la ceremonia como actor, sino “como alguien que se preocupa por los niños... quienes tienen el derecho a ser libres, a no ser torturados ni secuestrados”.
Gran evento.
El Salón de Delegados, donde se realizó la recepción, fue decorado con 200 pinturas hechas por víctimas del tráfico de seres humanos, secuestradas por grupos rebeldes en el norte de Uganda. El curador de la exposición fue Bleckner, quien viajó a Gulu, a ese país africano para trabajar con niños que fueron reclutados y con niñas secuestradas, en una terapia basada en el arte.
“Es crucial que llamemos la atención sobre el problema terrible del tráfico de humanos”, dijo el secretario general de la ONU.