Gastamos tres horas en el salón de belleza, otras dos encontrando el vestido perfecto y una más retocando el maquillaje. Nos miramos al espejo y nos sentimos contentas de lo que vemos.
Para toda mujer, su apariencia física es esencial. Todas queremos vernos hermosas, pero en ese afán nos olvidamos de lo que en realidad cuenta: nuestra imagen.
Y es que la imagen no es sólo lo que vemos, lo que está afuera, sino mucho más.
La imagen es una propiedad que adquirimos desde temprana edad, la cual se crea dependiendo de cómo nos conducimos y nos expresamos, no de cómo nos vemos.
De acuerdo con la consultora de imagen pública, personal y corporativa, Ana Raquel Chanis, nuestra imagen no puede ser creada ni por un sastre ni por un cosmetólogo ni por un estilista.
Chanis asegura además que la imagen se recuerda cuando ya no estamos presentes.
"Es probable que la gente no recuerde lo que usted lleva puesto hoy en la oficina. Lo que no van a olvidar es la forma cómo usted se comunicó, se condujo y hasta sus actitudes".
Otros valores son necesarios para dejar una impresión positiva e imperecedera en quienes nos rodean. La voluntad, la perseverancia y la verdad por encima de todo son indispensables para que nuestra imagen salga triunfante.
Las mujeres de hoy estamos sometidas a muchas presiones, tanto del hogar como de nuestro trabajo.
El popular estrés al que nos enfrentamos diariamente es la prueba de fuego a la hora de mantener una buena imagen.
Siendo parte de nuestra vida, hay que aceptar el estrés como un factor maravilloso que provoca que produzcamos más, nos mantiene vivos, alertas y estimulados, nos comenta Chanis. El detalle está en saber controlarlo.
De no tomar las riendas de nuestro carácter mientras estamos estresados, nuestra imagen como mujeres y profesionales se verá seriamente afectada.
"Una oficina donde las mujeres corren por los pasillos porque están estresadas, no es una oficina elegante".
Chanis aconseja que para manejar el estrés es vital aprender a respirar, a comunicarse, a escuchar y a expresarse.
"Porque tenga estrés, usted no debe ser un trastorno para la comunidad, ni para el área de trabajo".
Hay que manejar este problema de manera que no ofendamos a los demás y que no desvirtúe la imagen que nosotras tenemos.
"Así como cuando la mujer grita dentro de su casa, la imagen de su familia y de ella se deteriora. Si la jefa grita al empleado o lo irrespeta, la imagen de la oficina se deteriora y también la de ella como jefa".
Chanis insta a las mujeres a que rescatemos la imagen, que somos capaces de sentir, de dar, de razonar y de producir. "Que sea como un galardón del que podamos sentirnos orgullosas, no sólo como mujeres individuales, sino como mujeres panameñas".
Esto sólo lo podemos lograr con esfuerzo. De la misma forma que tardamos en embellecernos, así mismo debemos poner nuestra mejor disposición en trabajar en la imagen como conjunto, en lo que somos por dentro.
"No es la imagen pública un asunto cosmético ni estético. Es la percepción que causa el el individuo. Una imagen positiva debe dar como resultado credibilidad confianza, respeto, inspiración y admiración. Si es negativa el resultado es el contrario".
Por esta razón, tener una buena imagen no está relacionado en ningún caso con estar bien maquillada o vestida.
"Una mujer puede estar muy maquillada y bien vestida, pero tener una mala imagen, porque las expectativas que ella tiene que llenar como ser humano no están a la altura de su presentación visual".
Con nuestra imagen podemos enviar mensajes equivocados. Puede que una mujer esté físicamente muy bien, pero profesionalmente su imagen está deteriorada.
La mejor forma de mantener una imagen positiva es practicar la autocrítica. Chanis recomienda que nos conozcamos , y que practiquemos con disciplina buenos hábitos como decir la verdad.
Pensemos que nuestra imagen como mujer va a afectar a nuestros padres, hijos y hasta nietos.
"No miremos la imagen como un círculo tan pequeño que va a rodearte sólo a ti. No hay límites para agigantar nuestra imagen y eso requiere de un respeto por uno mismo, pensando siempre en la repercusión que uno tiene en el resto de la gente".