Un mundo de escorpiones, ratas y otras criaturas es lo que ha descubierto la pequeña Rubina Ali, dentro de su humilde casa que se ha visto inundada con agua de cloaca, situación que le ha generado una fuerte comezón en los pies.
Hace dos meses, la pequeña estrella de la exitosa película "Slumdog Millionaire" estaba preocupada de qué se iba a poner para los Óscar. Ahora tiene un problema muy distinto: ¿cómo sacar las aguas fétidas de la casa de su familia?
Rubina, de 9 años, dijo a AP con gran tristeza que "hay muchas ratas", mientras el agua le llegaba por encima de los tobillos. "En la noche también".
Ocho premios Óscar y 326 millones de dólares en taquilla han hecho muy poco para mejorar las vidas de los dos empobrecidos niños astros del filme.
Rubina y su compañerito Azharuddin Mohammed Ismail han recibido un aluvión de regalos y han coqueteado con la fama, pero poco ha cambiado su día a día. De algún modo, las cosas incluso han empeorado: el vecindario de Azhar está más poblado y tenso. La casa de Rubina se ha inundado. Y la fama le ha dado a ambos oportunidades y vergüenza.
¿Tendrán un final feliz? Los realizadores de "Slumdog" insisten en que han hecho lo que han podido por ayudar a los niños y a sus familias. Crearon el fondo Jai Ho para asegurar que los niños tengan viviendas apropiadas, una buena educación y ahorros para cuando terminen la escuela secundaria. También donaron 747.500 dólares a una organización benéfica para ayudar a los niños pobres de Mumbái.
Promotores inmobiliarios les prometieron a los niños casas en un nuevo y elegante conjunto anunciado como un santuario ecológico de villas y apartamentos que se construyen en Kerala, en el extremo sur de India. Pero éste queda a casi 1.600 kilómetros (1.000 millas), y ninguna de las familias se quiere ir de Mumbái.