Variedades

"Niños que no nacen con un pan debajo del brazo"

Esos son los niños y niñas que han nacido y crecen en la comunidad de Bique, corregimiento de Arraiján, los cuales piden a la Presidenta Moscoso que se apiade de ellos.


¿Tiene que ocurrir una tragedia para que los medios de comunicación venga acá y se apiaden de nosotros? -pregunta Venancia, de unos 50 años de edad y con más de treinta años de vivir en la comunidad de la Playita de Bique en Arraiján.
Ella es abuela de Yaritza Pérez, una inocente niña que hubiese querido apagar sus dos velitas, pero que según cuentan los vecinos murió de hambre... Fue un caso muy publicitado, y a pesar de ello pareciera haber caído en oídos sordos, sobre todo en los de aquellos que tienen en sus manos las posibles soluciones.
La sombra de la miseria siempre ha nublado la vida de estas personas que han perdido la esperanza. Son tantas promesas que han quedado en la nada y en el olvido... Ellos ya no creen en los políticos, y lo que es peor aún, ni siquiera en los periodistas....

Son niñas y niños que no conocen el espíritu de conquista que visualizamos algunos con un horizonte pleno de oportunidades. Sus carencias y necesidades resultan más fuertes que sus aspiraciones.
Alejandro Pérez (17 años) abandonó sus estudios a la edad de 8 años y decidió dedicarse a la pesca artesanal, para ayudar a su madre Venancia con el sustento familiar. "En ese entonces yo era uno de los más chicos; y los pocos reales que mi papá conseguía no alcanzaban para que todos comiéramos".
Acá la vida es muy difícil "yo sigo haciendo lo mismo, recoger almejas y venderlas entre mis vecinos...cuando la `cosa´ está buena me hago cinco dólares, pero también todo depende si las demás personas pueden comprarlas". Y es que todo en la comunidad de Playa Bique en el corregimiento de Arraiján Cabecera, sector oeste de la ciudad de Panamá y a una hora y media aproximadamente, gira en mismo círculo vicioso.
Estas personas sufren trabas personales de toda índole. Hambre, enfermedad, desnutrición, falta de vivienda y empleo; y sobre todo la esperanza de tener mejores días.
Sin embargo, ¡gracias por venir! -dijeron las madres de familia, muchas que con sus hijos al hombro caminaron junto al grupo conformado por Nuira y Abdiel (jóvenes del movimiento Juventud 2000) y el equipo de la Revista Siete! para mostrarnos la situación de cómo viven en pleno siglo XXI, era del modernismo.


Ciertamente, la atención integral en la primera infancia es la llave para crear un mundo donde impere la esperanza y el cambio... El tremendo estado de desprotección en que se encuentra la Playita de Bique, pone en desventaja a los más débiles: Nuestra niñez.
No hay que ir muy lejos, el año pasado una niña murió. La fiebre era altísima y convulsionó "no hubo manera de llevarla al Centro de Salud, era de noche y al único vecino que tiene un carrito en ese momento le fue imposible llevarla...", relata María, de unos 50 años, quien comenta que la mayoría de las mujeres han parido en sus casas, "por suerte tenemos una partera", dijo.
Venancia, abuela de 39 muchachitos, recuerda con profundo pesar la muerte de su nietecita y que de no ser así tampoco la televisión hubiese "llegado hacia acá y nos dieran un pequeña ayuda". Se logró que las hermanitas de la fallecida, tengan un nuevo sitio en donde vivir y estudiar.
Sorpresivamente sentada en un tronco que sirve como silla, estaba Guillermina de 12 años quien ahora vive junto a sus hermanas en el Hogar Malambo.
Le pregunté: ¿Cómo estás, qué has hecho? Al instante casi ni habló. Minutos después dijo que está pasando los días de vacaciones con sus padres; y luego regresará al hogar... "Cuando sea grande quiero ser técnica en computadora". Aún cuando su vida parece haber cambiado, su triste mirada dejó claros mensajes. Siguen siendo niños, y niños que viven bajo la sombra de la incertidumbre, con el estigma de la pobreza y el olvido.

 
Sorpresivamente este poblado tiene hasta unas ruinas, semejantes a las de Panamá La Vieja, que por años también conservó su campanario, el cual "un buen día fue hurtado por los supuestos dueños de estos terrenos", relató Ezequiel Sánchez Gómez, de 96 años, el mayor en edad y el más antiguo de los moradores de la Playita de Bique.
Estando en este perímetro nos percatamos de que dos de nuestros pequeños guías, Junier Aldier y Rubén Castaño, hermanitos, de 5 y 7 cinco años respectivamente, se comunicaban por medio de gestos corporales.
Entendí que no podían hablarnos .... Quisimos conversar con su madre, pero los vecinos dijeron que ella trabaja y los cuida un tío, quien al rato se unió al grupo. Éste mencionó que los infantes nunca han recibido tratamiento a su problema, pero "ellos a través de mímicas pueden comunicarse perfectamente".
Pueden imaginarse lo difícil que suele ser para Rubén y Junier expresar lo básico y cotidiano en su vidas: ¡ Quiero comer o tomar agua! Pero, también sería prudente preguntarnos: ¿acaso ellos por ser inocentes, no tienen derecho a expresar lo que verdaderamente guardan en sus nobles corazones, más allá de lo meramente cotidiano?
Ana Belkis Herrera tiene 17 años y hoy padece las secuelas de la meningitis que la atacó durante sus primeros meses de vida. Su casa constantemente se inunda. Escasos días estuvo hospitalizada debido a una bronconeumonía que pescó, gracias a los constantes aguaceros y por no contar con un refugio adecuado. Ella además de una vivienda, también requiere de una cama y de asistencia médica.

Ya son treinta años los que lleva José Espinoza postrado en una cama. A los 15 años de edad sufrió un accidente en un bote cuando apenas comenzaba a despegar para iniciar una de las tantas jornadas de su labor, un trabajo infantil que se veía forzado a cumplir para procurase un sustento diario. Entonces, el destino le hizo una mala jugada que acabó por completo con todos los sueños y anhelos a los que un niño a esa edad pudiese aspirar.

Niura Rodríguez, secretaria general del movimiento juvenil, aseguró que el tema de la salud es el punto más importante aún cuando hay un comité que atiende estos menesteres. "Requerimos que el Ministerio de Salud le dé importancia al programa de letrinación y sobre todo que los niños reciban un debido seguimiento a sus necesidades. Definitivamente, esta comunidad necesita un Centro de Salud, urgentemente".
En días pasados vinieron un médico y una enfermera, y obviamente no lograron atender a todos los habitantes de la comunidad. Según el censo que ellos mismos controlan hay un aproximado de 186 niños y unas 400 personas, entre hombres y mujeres.
"Las veces que han hecho campañas de vacunación, todo queda allí. Nosotros necesitamos alcohol, medicinas para la fiebre, diarrea, tos ", acotó una agobiada madre de familia.

 
A esta veintena de niños no sólo les ha faltado la salud sino también una adecuada y óptima educación.
Dos recintos componen la escuela de la comunidad de Playa Bique. Un salón agrupa a los niños de primer grado; y mientras la maestra dicta las clases, en ese mismo y apretado lugar una vecina prepara la crema para la merienda.
Sin embargo, el maestro de al lado tampoco corre mejor suerte. Éste imparte sus enseñanzas a niños de segundo y tercer grado simultáneamente. Los chiquitos son separados por las filas de las bancas.
-Bueno se preguntarán ¿y qué hay del IV, V y VI grado de enseñanza primaria básica y obligatoria en nuestro país?. La respuesta es muy sencilla. Los que pueden, con mucho sacrificio asisten al centro de Arraiján y logran obtener un certificado de sexto grado.
Cabe mencionar que debido al peligro de ser golpeados por alguna vaca, muchos de los pequeños prefieren mejor quedarse en sus casas, ya que la distancia para llegar a la escuela, además de ser agotadora, es peligrosa.
La maestra del lugar, quien también está desempleada, agrega que existe un alto índice de analfabetismo producto de esta situación. Sugiere que les impartan cursos de manualidades, belleza, mecánica, electricidad, carpintería, "algo que nos sirva para desarrollarnos y crecer económicamente . La mayoría lo único que saber hacer es pescar".
Enumerar cuántos adolescentes han cursado un segundo ciclo, ni hablar...

En múltiples ocasiones los jóvenes del Movimiento Proyecto 2000 han venido denunciado el estado deplorable en que se encuentran viviendo estos seres humanos.
Tuvimos acceso a una nota fechada el 4 de enero de 2002, remitida al despacho de la ministra de la Presidencia Ivonne Young, precisamente con el ánimo de notificarle a la Presidenta; la precaria situación en que se encuentran estas humildes familias y sobre todo en busca de posibles soluciones.
"Hasta la fecha ninguna autoridad ha hecho caso a este clamor", sentenció Luis González, dirigente de la agrupación, quien en días pasados se presentó en El Panamá América con la esperanza y confianza de que por una buena vez las autoridades escuchen el sentir de niños, hombres y mujeres de la Playita de Bique.
González explica que el problema no es simplemente de pobreza, sino también de ciertos intereses que perfilan la situación en un plano más profundo.
En la misiva se enfatiza sobre el movimiento conflictivo que confronta la Playita de Bique en la tenencia de la tierra, ("la cual se dice es de propiedad de una familia de apellido GAMBOTTI") y su calvario por más de 50 años, donde familias humildes poblaron estos terrenos en busca de mejores días para los suyos, pero la realidad muestra otro rostro.
Y es que en cierta manera este litigio, según opina González, complica las posibilidades de desarrollo de la comunidad.
Durante el recorrido, las personas que allí viven, manifestaron que han hecho intentos para solicitar el sistema de acueductos, teléfonos públicos, electricidad y la construcción de una carretera, petición que ha sido negada en reiteradas ocasiones.

Amanece como de costumbre, una de las residentes de nombre Venancia, enciende el fogón, pone el café. A eso de las cinco de la tarde, cuando el hambre muerde las entrañas, no queda otra alternativa que esperar las almejas que Gerardo y Alexis, puedan traer a casa.
Era la una de la tarde y el destino no estaba sellado para muchos... "Por favor regresen".


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América