Variedades

“No soy la estrella de cine que solía ser, no me ofrecen tantos roles”

Nació el 29 de octubre de 1947 en Nueva York. “La mujer es un ser mágico y poderoso que puede tener hijos y múltiples orgasmos que ningún hombre puede controlar”.


El protagonista de las mejores películas de la década del 70, como 'Tiburón' o 'Encuentros Cercanos del Tercer Tipo' y 'American Graffiti'; la misma estrella favorita de Steven Spielberg y George Lucas que se había convertido en el actor más joven que ganó un Óscar, parecía que ya se había despedido del mundo del cine. Incluso lo había anunciado públicamente en el 2004. Y sin embargo, Richard Dreyfuss volvió a Hollywood, estrenando este mismo año, nada menos que tres películas tan diferentes como el romance de 'The Ligthkeepers', la acción de 'Red' y los efectos tridimensionales de 'Piranhas 3D'.

Se le ve contento con la vuelta y en el lujo del Hotel Avalon de Beverly Hills, entró en confianza desde el primer segundo.

"¿Ya compraste el iPad?" pregunta apenas nos saluda, como si nos conociera de toda la vida "Soy un adicto de la tecnología y quiero comprar uno, aunque se caen las ruedas cuando uso algo parecido, porque no soy el mejor". Así, generando la mayor franqueza, se sentó a hablar sin vueltas, de todo, incluyendo temas tan polémicos como el sexo, las drogas, el divorcio o la corrupción en un fabuloso mundo de Hollywood que al parecer no le parece... tan fabuloso, como el iPad.

¿A este punto de su vida le gustan las entrevistas o le molesta contestar preguntas de un completo extraño? Me encanta, porque siempre opino sobre temas que no conozco para nada. Siento como un bendecido alivio cuando no opino sobre algo. Es como otra adicción que desaparece, pero es muy difícil que pase. Nombra cualquier tema al azar.

 

¿Mujeres, por ejemplo? Veamos... En las viejas épocas, había una sociedad de hombres académicos, profesores que eran demasiado tímidos antisociales y no sabían tratar con mujeres. No es que las odiaban, no sabían como tratarlas. Y todos llegaron a la misma conclusión, que la mujer es un ser mágico y poderoso que puede tener hijos y múltiples orgasmos que ningún hombre puede controlar. Ningún hombre puede satisfacer el apetito sexual de una mujer y eso genera resentimiento. Y aunque fuera un esquimal o un rey ecuatoriano, todos fueron creando instituciones que convertían estúpida a la mujer, privándolas de la autoestima, solo porque tenían miedo, no querían que la mujer se diera cuenta de su poder. Y por eso, mucho antes de Zeus y cualquier otra versión de ídolos occidentales, ya estaba Astarte y la Tierra Madre. El ser humano es el único animal que tiene un músculo dedicado al placer sexual: el clítoris. Y ningún otro mamífero lo tiene. La evolución no crea nada por error. Alguna razón tiene que haber y algún día pienso hacer un documental para BBC que se llame "La Teoría Histórica Clitoral de Richard'.

¿Qué opina su esposa de todo esto? (Riendo) ¡A ella le encanta!

 

¿La fama y el éxito a veces trae cierta soledad que lo aleja de la gente en general? Puede llegar a pasar.

¿Alguna vez fue así, con usted? Sí, absolutamente. Por definición, el éxito te aísla del resto de la humanidad, te quita el derecho de privacidad, el derecho a caminar por la calle llorando por alguna pelea que tuviste con alguien. De hecho, cuando me di cuenta de todo eso, tomé la clara decisión de no hacer algo así y di un paso atrás.

¿A qué época se refiere? Al principio de la década del 80.

 

¿Y cómo fue aquel paso atrás del que hablaba? Bueno, simplemente dejé de hacer los roles que me pedían en ese momento, como cuando rechacé 'All That Jazz', porque si aceptaba, tenía que entrar dentro de un grupo de gente que en Los Ángeles no se anima a salir de sus casas.

¿Sacó algo más en claro con tantos años en Hollywood? Nunca conté la cantidad de películas que hice, nunca. Deben ser sesenta y algo, pero solo tuve dos malas experiencias. En los años 70, di una clase "Cómo ser un actor desempleado en Los Ángeles", delante de 500 chicos y solo pedía que fueran miembros del sindicato de actores. Les enseñé a engañar a los directores de casting, cómo lograr que un representante sea tu mejor amigo, cómo hacer para que se despierten en medio de la noche pensando “Tengo que conseguirle trabajo a Richard”. Y terminé entrevistando directores de casting, escritores, directores de TV y representantes, porque yo había sido el actor desempleado más feliz de Hollywood. Yo sabía que si conseguía dos trabajos al año, podía vivir bien. En 1963, como actor invitado en un programa de TV te pagaban 12.000 dólares. ¿Sabes cuánto pagan hoy en el mejor programa? $4.800, sin tener en cuenta la inflación.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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