Morir para vivir o vivir para morir. Vivir muriendo y naciendo. Ni acertijo ni trabalenguas. Es “Salem”.
Con Eric De León, uno de los grandes maestros en diseño de luces, a cargo de producir esos efectos necesarios en una obra donde la calaña de los personajes -Tituba, Mercedes, Susana, María y Abigail- exige que luzcan tenebrosas, malvadas, irreverentes, exaltando a más no poder su lado oscuro, mostrando sus filosos dientes y almas de lobas, hambrientas, sedientas de sangre, capaces de lo inimaginable, estrenó la semana pasada en Teatro La Quadra, el drama “Salem (no creer en brujas es una herejía)”.
Se trata de una obra en dos actos y un prólogo, dirigida por Manuel Paz. Conforman el elenco Idania “Kiki” Ceville, Jeanne Marie Leggiere, Sujey Samudio, Tatiana Salamín, Yimara Pérez Royko, Manuel Paz, Juanxo Villaverde y Eric De León.
En una cena macabraMercedes, Susana, María y Abigai son las convidadas. Tienen deudas pendientes y pagarán con la vida.
Ellas y ellos- quienes interpretan a los otros-, así como Tituba, son títeres del maléfico, el cual tiene sus días contados y lo sabe, por ello no pierde ocasión de hacer descarriar almas.