La palma más alta de Polonia en la procesión del Día de Ramos alcanzó los 26,5 metros de altura, en una aldea de Cracovia (sur) y se alzó como vencedora de este concurso nacional.
Es la tercera vez que su autor, Andrzej Leszczynski, de profesión ebanista, gana un concurso de esta categoría.
La confección de la palma le llevó toda una semana y la realizó a base de papel de colores, siguiendo la tradición polaca, con unas 300 flores de este material repartidas a lo largo de la misma.
Otra de las condiciones del concurso era alzarla, sin ayuda de poleas, en la plaza central de Lipnica Murowana, lo que Leszczynski consiguió con la ayuda de quince personas y una base de madera.
La segunda palma más grande, que tenía 25,5 metros de altura, y había sido presentada por los hermanos Rysiak, se partió en dos al levantarla.
En el XLII concurso organizado en esta localidad sureña, no sólo se valoraba la longitud sino también la calidad artística de las palmas y la fidelidad a la tradición en su confección.El jurado calificó las obras de un total de 32 concursantes, y entre ellas, doce palmas superaban los diez metros de altura.
El eje se elabora con mimbre y se decora con flores de papel de colores, además de ramas de diferentes tipos de árboles, todo ello sujetado con cintas de colores.
Con estas palmas bendecidas en la procesión, los campesinos hacen cruces que colocan después en los límites de sus tierras de labor y en las entradas de sus casas para proteger los edificios de las tormentas y el granizo, así como a sus moradores de las enfermedades y las desgracias.