Variedades

Panamá, bajo el hechizo de las estrellas de la música


El concierto surge como forma musical hacia el año 1600, durante el periodo barroco.

Los conciertos musicales (también llamados recitales) de grupos más actuales son una forma de presentar las nuevas bandas o las canciones de las agrupaciones clásicas. Generalmente se hace una presentación de teloneros y posteriormente el artista principal.

 

Con el pasar de los años, Panamá ha sido sede de grandes conciertos. Tantos, que en la actualidad las grandes promotoras de estos eventos no reparan en traer a los mejores artistas del momento a nivel mundial, ya que el público constantemente está solicitando con más ahínco la presencia de nuevas estrellas de la música en el país.

Durante años, los cantantes y artistas de Latinoamérica sobresalían en los escenarios panameños. La música de origen latino era la favorita para llenar los espacios destinados para disfrutar de estos intérpretes de la canción.

 

Grandes protagonistas del mundo musical han desfilado por el suelo istmeño, como Héctor Lavoe, “El cantante de los cantantes” -apodo gracias a la canción “El Cantante” que le compuso el salsero panameño Rubén Blades-, hasta las más grandes estrellas del mercado anglosajón como el cantante británico Elton John.

Los conciertos se han convertido en una de las principales opciones para el mercado del entretenimiento y una alternativa de distracción para los fanáticos de la música.

 

Empresas del mundo del entretenimiento.
En la actualidad, en el país existen dos grandes promotoras las cuales han sido las gestoras de grandes e inolvidables conciertos. Show Pro y Magic Dreams Productions se destacan por ser las que más eventos de este tipo realizan al año. Además de eventos familiares, deportivos y hasta las más grandes producciones a nivel internacional.

Por otro lado, nuevas promotoras y “bookings” (agentes libres) están incursionando en la producción de recitales.

 

Cerca de quince conciertos de gran magnitud se desarrollan al año en las principales sedes de Panamá, en las que figuran el Figali Convention Center, la Arena Roberto Durán y el Teatro Anayansi -discotecas, bares, playas, locaciones al aire libre y pequeños locales también forman parte de la última tendencia en sedes para la realización de estos eventos-, convirtiéndose en más que explosivos escenarios con extraordinarias puestas de escenografía (según exija el artista en su “tour” o gira) por las que han desfilado un sinnúmero de artistas de todas partes del mundo y de todos los géneros y ritmos musicales.

Logística.
La organización de un concierto no es tarea sencilla, una larga lista de procedimientos se requiere. Y es que la producción de un evento de este tipo depende principalmente de conseguir a la estrella (es lo más difícil, ya que estas promotoras deben estar respaldadas con una amplia cobertura mediática y una vasta trayectoria). Para lograr traer a un artista a un recital se valoran varios aspectos: primero, considerar el éxito internacional del cantante o agrupación; segundo, qué tantas ganancias genera (es el principal punto a evaluar), y el género musical que interpreta (pop, balada, rock, reguetón, música cristiana, salsa, merengue, bachata, vallenato, etc), además de crear buenas relaciones con la estrella para un futuro trabajo en producciones musicales. Igualmente, dentro del proceso se debe cumplir una serie de permisos legales, así como también saldar los impuestos correspondientes.

Ganancia o pérdida.
El éxito del evento va a depender de la promoción o la publicidad con la cual se maneje y de la fecha en que se realice. Agosto, septiembre y octubre son los meses más factibles, al igual que los días 15 y 30 del mes, para la producción del recital. Hacer diez años se evitaba a toda costa realizar conciertos los primeros meses del año (enero-marzo), por el mito de que había más gastos para estas fechas (navidad, Carnaval, escuela), pero esto ya es historia.

Según el cantante Alberto Gaitán, de la promotora “Gaitán Bros”, la producción de un evento “es como ir a jugar al casino”, entre más dinero lleves o más reconocido sea el artista, más probabilidades de ganar tienes, pero a la vez conlleva un alto riesgo de hasta un 70% de pérdidas si no se hace un buen estudio en la organización del acontecimiento.

El precio de las entradas dependerá del ingreso económico que solicite el artista. Este es un factor determinante en la asistencia del público, muchas veces las estrellas piden que se le cancele hasta seis meses por adelantado, por lo que la productora realiza el evento asumiendo un posible riesgo de fracaso por falta de público, ya sea por el alto costo de las entradas (está relacionado con la cifra que cobre el artista) o por la cantidad de eventos que estén programados para el mismo mes. Gaitán manifestó que en Panamá aproximadamente cinco mil personas asisten a conciertos, por lo que contar con varios conciertos seguidos (es un determinante a la hora de cancelar un recital) es un alto factor para generar pérdidas por la falta de compras de las entradas, ya que los fanáticos tienden a escoger el concierto que más le guste.

A pesar de todos estos riesgos, el negocio del entretenimiento es bueno y factible, por las ganancias que genera tanto a la empresa como al país, debido al aporte turístico que brinda (muchos extranjeros ingresan a suelo canalero para presenciar el “show”, ya que a sus países natales no llegan) y por las relaciones de por vida que se adquieren con el artista.

Panamá ha sido escogido como sede de grandes estrellas de la canción para iniciar o terminar sus giras, como el caso de la agrupación argentina de rock Soda Estéreo, que terminó su gira “Me verás volver” en el Estadio Nacional Rod Carey, el 27 de noviembre del 2007.


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816670
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América