EFE
El papa Juan Pablo II expresó esta semana su "preocupación" por la "difusión de la cultura de la muerte" en Europa y pidió a los obispos que hagan todo lo posible para alentar a las mujeres embarazadas a llevar adelante la gestación y a que no aborten.
El Pontífice también condenó el consumismo que invade a muchos países del viejo continente y afirmó que "si sólo se llenan las manos y el alma queda vacía", al final en hombre se convierte en un ser vacío.
Estas manifestaciones las hizo ante un grupo de obispos húngaros, que acudieron al Vaticano a la tradicional visita "ad limina" (la que están obligado a realizar los prelados cada cinco años).
Tras resaltar la labor que realiza la Iglesia en Hungría en favor de la vida, Juan Pablo II afirmó que, a pesar de ello, existen "datos alarmantes" que destacan como en muchos países de Europa "se está difundiendo una cultura de la muerte cada vez más preocupante.
"Las estadísticas sobre abortos publicadas en los últimos decenios en vuestro país son alarmantes.Ello deben empujar a defender sin temor y con claridad la vida humana en todas las fases de su existencia, desde la concepción hasta la muerte natural.Haced todo lo posible para alentar a las mujeres embarazadas a llevar adelante el embarazo", dijo el Pontífice.
El Obispo de Roma recordó las persecuciones sufridas por la Iglesia Católica húngara durante la época del comunismo y destacó que en la última década se produjo el cambio que trajo una nueva libertad.
Pero junto a esa libertad llegó, según el Papa, "un choque consumista".
"Los bienes materiales son ofrecidos con una insistencia tal que muchas veces ahogan los valores morales y religiosos.Pero si con el pasar del tiempo el alma permanece sin nutrición y sólo las manos siguen llenas, el hombre se convierte en un ser vacío", aseguró Papa Wojtyla.
En su repaso de la sociedad, el Papa resaltó, "con tristeza", como el domingo, la jornada de descanso, cada día que pasa está más amenazado y se la está intentado dejar sin sentido.
A este respecto recordó que el domingo es el día dedicado al Señor y del hombre y que por ello, la persona no puede ser "aplastada" por los intereses económicos.
"Y esto es un riesgo real, ya que la sociedad de consumo, en la que Dios muchas veces es dado por muerto, ha creado muchos ídolos, entre ellos el de los beneficios a cualquier coste", denunció.
Juan Pablo II abogó por una nueva pastoral de la familia para afrontar los retos del nuevo milenio y por una nueva evangelización.
Para llevar a cabo esa evangelización no dudó en proponer el uso de las nuevas tecnologías de la comunicación internet junto a los ya clásicos radio y televisión.