El programa incluye reforzamiento académico (inglés y Matemáticas), talleres de dibujo Manga y sobre cómo utilizar la biblioteca y técnicas de investigación. También, club de ajedrez, la hora del cuento, pintura, expresión corporal y otras actividades recreativas que permiten a los participantes interactuar, ganar aprecio por los libros y la lectura, divertirse, fortalecer su autoestima y desarrollar su capacidad creativa a la par que ocupan su tiempo en algo provecho y que los aleja de los peligros y tentaciones de la calle, explicó la Licda. Elizabeth Serracín, bibliotecóloga retirada, encargada desde el año pasado de la Biblioteca Pública Omar Torrijos Herrera y éste es el segundo verano que lleva adelante esta iniciativa.
Además, es gratis y sigue abierto a todos los interesados en participar. Las actividades para los menores de 9 años son los martes y miércoles y para los de 10 a 14 años, los jueves y viernes.
En la hora del cuento participan 30 niños, 20 en el taller de reforzamiento de Matemáticas y 6 en el de ajedrez. Aunque, el círculo de ajedrez tiene 16 miembros activos e invita a sumarse a quien lo desee, máxime que según Serracín hay maestros de San Miguelito que quieren fortalecerlo.
Serracín cuenta con el apoyo de un licenciado en bioquímica y estudiantes del colegio Alfredo Cantón, una escuela modelo. Más en el 267-5958.
Desde esa fecha, que la metieron en ese lugar, y pese a que ha hecho varias solicitudes no ha recibido una solución. Julia afirma que posee recursos para pagar una mejor vivienda, pero aún así no le dan respuesta.
Actualmente la barraca donde vive, en Calle 15, tiene sólo un inodoro que en estos momentos se encuentra tapado, por lo que han solicitado a la Junta Comunal para que les ayude.
Las barracas fueron concebidas inicialmente como una forma temporal de solucionar la falta de vivienda cuando se producían incendios y desplome de viviendas, se han quedado como residencias permanentes.
Residentes de las barracas Don Bosco, Good Year, Calle 15 y Calle E de Santa Ana,están a encuentran a la espera de ser trasladados a una vivienda que tenga las condiciones mínimas para ser habitada.
Este tipo de instalaciones, más que ser una solución, se convierten en un grave problema por el hacinamiento, que permite todo tipo de irregularidades.