Mientras no tengan claro que hombre y mujer no deben competir sino complementarse, respetarse y apoyarse, para que la relación funcione y que es de primordial importancia cuidar el lenguaje que se utiliza al referirse a la mujer, la batalla entre géneros no habrá sido superada.
Las conquistas de que disfrutamos millones de mujeres se las debemos a las que vetaron la desigualdad y opresión. Y se negaron a quedarse calladas. Pagaron el precio por romper cadenas y derribar murallas.
“Si la mujer tiene derecho de subir al cadalso; debe tener también el de subir a la Tribuna”, Mary Wollstonecraft (1759-1797).
“A todos los grupos oprimidos se les roba la historia y la memoria”, Rosalía de castro (1837 - 1885).
“El nivel de civilización a que han llegado diversas sociedades humanas está en proporción a la independencia que gozan las mujeres”, Emma Goldman (1869 - 1940 ).
“A los hombres se les enseña a pedir perdón por sus fallos; a las mujeres, por sus éxitos”, Emilia Pardo Bazán (1851- 1921).
“La supremacía masculina, al igual que los demás credos políticos, no radica en la fuerza física, sino en la aceptación de un sistema de valores cuya índole no es biológica”, Emmeline Goulden Pankhurst (1858-1928).
"Reconocer nuestra propia invisibilidad significa encontrar por fin el camino hacia la visibilidad", Simone de Beauvoir (1908-1986).
“En un mundo donde el lenguaje y el nombrar las cosas son poder... el silencio es opresión y violencia”, Betty Friedan (1921 – 2006).