El aire que se respira dentro de una casa depende bastante del mobiliario principal y de los elementos auxiliares. Estos últimos son los responsables de la decoración, ya que de ellos dependerá, en gran medida, el funcionamiento de la casa y el máximo aprovechamiento del espacio útil.
No es fácil que en una vivienda pequeña, habitada por una familia numerosa, la vida resulte cómoda y confortable. Sin embargo, gracias a las nuevas tecnologías, se han creado una amplia gama de muebles, electrodomésticos y aparatos eléctricos aptos para espacios reducidos.
Aunque el mercado ofrece todo este tipo de mobiliario y accesorios diseñados expresamente para viviendas de dimensiones y estructuras reducidas, no todo es válido para todo.
A la hora de decorar una casa hay que tener muy presente factores como: cuántas personas viven en el piso, qué tipo de vida hacen, qué gusto tienen, cuáles son sus colores preferidos, etc., etc.
Es decir, hay que agudizar el ingenio y saber conjugar los complementos que ofrece el mercado y, si es necesario, buscar alternativas fuera del mercado convencional. Porque no siempre el problema decorativo se centra en el tamaño del mobiliario o los complementos, sino que hay que saber elegir.
Una alternativa perfecta, económica y relajante es el trabajo manual. Utilizar elementos viejos o desgastados y, a través de ellos, construir otros que nos sirvan para decorar un rincón, colocar las llaves, guardar cosas.
Para lograr una decoración moderna, práctica y adaptada a las necesidades personales, es conveniente orientarse por parámetros diferentes a los que brinda el mercado de los complementos globalizados.
EL ARTE ESTA EN LA SENCILLEZ
Tanto el funcionamiento como la imagen de una casa dependen del conocimiento que tengamos de la personalidad de sus habitantes. Sin embargo, por lo general, los objetos que utilizamos son siempre los que impone la moda del mercado.
Y esto es así porque desconocemos cómo aprovechar una caja de cartón, una lata de metal; cómo convertir el pie de una lámpara en algo útil y decorativo; cómo hacer más atractivo el marco de un viejo espejo o de unas fotos muy queridas. La tendencia es ir a la tienda en busca de algo "nuevo", cuando la realidad es que ya lo tenemos.
Convertir una simple caja en un objeto decorativo es fácil, basta tomar una espátula y aplicar pegamento en las paredes interiores de la misma, pegarle tela del color que más nos guste procurando que no se formen arrugas; luego, en una cartulina dibujamos y recortamos dos círculos de igual diámetro que la base de la caja.
Se coloca uno de los círculos en la base, se mide la altura y se añade dos centímetros más, se corta la tela de flores, rayas o cuadros, y se forra el lateral. El borde de la tela sobrante debe pegarse en el interior de la caja, procurando que quede bien acabado.
Para pegar la tela sobrante de la base, hágale cortes cada dos centímetros, así podrá adherirla sin que se formen arrugas. Recorte un círculo del tamaño de la base y péguelo sobre la tapa, procurando que quede centrado. Para forrar el lateral, corte otro retal que sea tres veces más ancho que él y péguelo.
Para que la caja quede del todo entelada, adhiera en el interior de la tapa el otro círculo de cartulina que forró al principio. Esta sencilla actividad, además de resultar muy entretenida, mejora el estado anímico porque es un trabajo creativo.
En cuanto a la recuperación de objetos, un candelabro, por ejemplo, primero debe pintarlo de color rojo inglés para oscurecer el fondo, lo deja secar durante una hora, y, después, se le aplica una mano de barniz. Finalmente, se deja secar durante media hora para que el pan de oro pueda adherirse bien.
COMO MANTENER EL COLOR DE LA PINTURA
Cuando se instala una chimenea en el salón hay que saber antes de encenderla qué tipos de maderas son las que queman mejor en ella. Aparentemente es algo que carece de importancia, sin embargo, si se desconoce este extremo, además de tener que invertir más dinero en energía, puede echar a perder el color natural de la pintura, o hacerle pasar algún sofoco.
Si la leña está húmeda o es de mala calidad quema mal, produce más humo del necesario y daña la instalación, además de rendir tres veces menos. Para que la chimenea funcione a la perfección hay que usar maderas duras y de cierta calidad: roble o encina.
Son más caras que el pino pero producen mucha cantidad de brasas y poca llama, mantienen el fuego durante más tiempo y no expulsan ceniza. Por otra parte, están las briquetas, son limpias y no dejan residuos, pero sólo son recomendables para chimeneas cerradas.
Otra de las pequeñas cosas sin importancia, pero que conviene saber es cómo han de cuidarse los elementos de mimbre que pueblan el hogar. Cada día son más los objetos de este material que entran en las casas: muebles, bandejas, revisteros, etc. Tener los conocimientos necesarios para saber cómo conservarlos más tiempo en buen estado es importante.
Si tiene muebles de mimbre, es imprescindible que pase sobre ellos, diariamente, el plumero para evitar que se acumule el polvo en las rendijas y pierdan el lustre rápidamente. Si ya se han puesto un poco feos, pase un cepillo de raíces, agua y amoníacos -un 15% por litro de agua- para lavarlos; déjelo secar a la sombra y no los exponga nunca al sol, la lluvia o el viento.
Los asientos de mimbre rotos pueden restaurarse en talleres especializados, pero también puede hacerlo usted. Hay varias formas de recuperar la elasticidad del mimbre. Si está barnizado, aplíquele una capa de barniz marino transparente. No use barniz de poliuretano porque lo amarillea.
Si el mueble está encerado, aplíquele una capa de cera y si el mimbre se encuentra en muy mal estado, píntelo con esmalte del color que desee. Con estos tratamientos, logrará que el mueble u objeto se mantenga en óptimas condiciones más de 10 años.