En menos de tres meses me he encontrado con más de cinco personas, entre ellas, dos periodistas, jubiladas, que se quejan de que están aburridas porque no hallan qué hacer con su tiempo libre.
Tomar cursos de idiomas es una opción nada desdeñable. También pueden hacer ecoturismo, aprender fotografía, nadar, viajar y descubrir talentos dormidos o desconocidos.
Esto último han hecho siete pintores jubilados, que forman parte de las miles de personas que han asistido a talleres en el Centro de Arte y Cultura del Ministerio de Educación. Sus obras se exhiben en el vestíbulo del Banco Nacional de Vía España.
Edgar Urriola Espino, coordinador técnico docente y profesor de pintura, escultura y restauración opina que el Centro ha hecho un importante aporte y tiene más que dar. Eso sí, en su nuevo local están cortos de espacio. Parecen sardinas en lata.