Un estudio realizado en las comunidades que habitan la Cuenca Hidrográfica del Canal reveló que los niveles de deforestación en los últimos años habían disminuidos, lo cual debe complacernos a todos por igual.
Sin embargo, la otra cara de la moneda nos demuestra que la calidad del agua ha desmejorado, señal de alarma que debe preocuparnos a todos, porque si continúa esta tendencia dentro de pocos años el agua potable pasará a ser un producto de lujo y menos asequible para los panameños.
Igualmente, de continuar el ritmo de deforestación en nuestro país, se calcula que en los próximos 10 años la cubierta boscosa de Panamá sólo abarcará un poco menos del 30 por ciento de su geografía nacional, comparado con un 70 por ciento de los bosques que cubrieron nuestra geografía a finales de la década de los años 50.
Con seguridad, la pérdida de nuestros bosques y demás recursos naturales agudizará aún más el problema de la erosión y la pérdida de la capa vegetativa y productiva de los suelos, condenando a las presentes y futuras generaciones al desmejoramiento de su calidad de vida.
Estos problemas evitables son causados en su gran mayoría por una población en constante crecimiento que presiona en forma agresiva los recursos limitados, por lo que cualquier programa ambiental debe estar dirigido a preservar el medio ambiente, pero también garantizar los beneficios económicos que de forma sostenible propicien el balance de la sociedad y el medio natural del que cada día más dependemos.
En ANCON, compartimos las nuevas tendencias globales de conservación que pugnan por una cooperación mundial encaminada a fomentar el desarrollo sostenible y que además garanticen políticas comerciales que apoyen mutuamente la protección ambiental del planeta, con la suficiente capacidad de ayudar a los más pobres en el mejoramiento de su calidad de vida.
La humanidad vive un momento decisivo, en que cuenta con los conocimientos y la tecnología para resolver muchos de los problemas ambientales que enfrenta, por lo que se necesita mayor voluntad de parte de todos los panameños para lograr un cambio, ya que ha llegado el momento de actuar. En ese sentido, es hora de pasar de las palabras a los hechos, porque es la única manera en que los programas de acción para el desarrollo sostenible darán resultados.
En este Día Mundial del Medio Ambiente, debemos tomar la decisión de revertir las tendencias del milenio que ha terminado. Tomemos las medidas necesarias que nos llevarán a un futuro más sostenible, caracterizado por las mejoras en nuestros niveles de vida y en la salud del planeta del que todos dependemos y así poder garantizar el futuro que pretendemos legar a nuestros predecesores.