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Por los caminos de la esperanza en la Ruta Lenca

Patricia Fehr y Germán de Córdova, partieron de San Nicolás del Arroyo, Buenos Aires, Argentina, hace casi 2,000 días tras la conquista de su sueño de recorrer por tierra América. En esta aventura han visitado Argentina, Bolivia, Perú, Ecuador, Colombia, Panamá, Costa Rica y Honduras. Hoy parten para El Salvador. En esta crónica de viaje, Patricia comparte vivencias e impresiones de su paso por Honduras.


NICARAGUA quedó atrás fundida entre rostros amigos y la cadena de fuego de eternos volcanes y sus lagos. Los caminos de Honduras escoltados por pinares nos dejan en el país más montañoso de Centroamérica.
Concebido como una colonia española donde la actividad minera era el principal interés real, sus pueblos son testimonios de la época llenos de historias.
El reloj más antiguo de América se encuentra en Comayagua, primer capital de Honduras a 100 kilómetros de la actual Tegucigalpa. La pieza histórica fue construida por los moros en el año 1100 y donada por Felipe III que lo hizo llegar en 1636, tiempo desde el cual no dejó de funcionar. El reloj se encuentra empotrado en la catedral de la ciudad y bajo el cuidado de un relojero de 85 años que es la única persona que conoce el funcionamiento de sus piezas.
Las principales vías del país se encuentran en buen estado pero innumerables caminos rurales recorren pueblos y parajes donde la tranquilidad de sus tardes es el reflejo de los rostros amables de los hondureños.
Iniciamos La Ruta de Oriente que atraviesa las zonas más altas del país y une las diferentes comunidades y pueblos de la etnia Lenca, descendientes de los mayas. Antes de la conquista Los Lencas fueron el grupo aborigen más numeroso del territorio, actualmente la conforman cien mil almas.
Los domingos las montañas bajan al pueblo de mano de los Lencas que llevan al mercado improvisado en las calles, los productos que cultivan o realizan artesanalmente.
La fe de estos Pueblos está amarrada a los dioses cristianos aunque en los altares también conviven el Sol y La Luna que datan de tiempos prehispánicos. La iglesia de estilo colonial es el principal templo de estas comunidades, todas ellas de gran belleza arquitectónica.


Las Ruinas de Copán es el testimonio más importante de la cultura maya en Honduras. Posee el texto en jeroglífico más extenso del mundo nuevo labrado en piedras que junto con las esculturas lo declaran uno de los logros culturales más espectaculares del pasado. Si bien Copán representa una de las manifestaciones políticas, cívicas y religiosas aún existen 4500 estructuras o montículos que no han sido estudiados y tampoco reconstruidos.
Sus descendientes directos la, etnia Maya-Chortí, aún vive en la región de sus ancestros y contrariamente a la época de esplendor de sus antepasados manifiesta el mayor índice de mortalidad infantil (6 de cada 10 niños mueren antes de los dos años de edad) y las tierras que cultivan son arrendadas siendo la etnia con mayor carencia de tierras.


La costa Atlántica Hondureña está bañada por el mundo garífuna que llegaron refugiados en 1797. Con un idioma extraño que no es español, ni inglés, ni francés los cuerpos morenos con propias tradiciones se asentaron y conformaron un nuevo elemento racial en territorio americano. Pero este mundo que se orienta al mar no termina en las costas sino que se extiende a las islas y cayos que emergen de la segunda reserva coralina más grande del mundo. Con una vida sencilla la comunidad Chachahuate en los Cayos Cochinos, vive enclavada en la reserva de coral más virgen de Honduras.

 


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222729
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América