Según un escrito de la página web todo.com, todos somos jueces del hablar de los demás. Los padres se asombran de la pobreza de vocabulario de sus hijos. Los adultos opinan sobre la forma de hablar de sus pares y demuestran una inconciencia total hacia la suya. Los jóvenes no tienen la más mínima idea de qué lengua hay que utilizar en cada ocasión, con cada persona.
Jóvenes y adultos, ignoran que hay distintas formas de lenguaje: uno para dirigirse a los pares, otro, para los superiores, otro, para los mayores.