Mesquita propuso hacer un alto para reflexionar -artistas y público- sobre lo que se produce y consume en esta materia cultural, para ello necesitaba el espacio, sin obras, aunque con esta decisión fuese en contra de lo que se espera de una bienal (que muestre lo mejor de la producción artística).
No obstante, si Mesquita no permite que los pintores lleven sus cuadros a esta bienal, a celebrarse desde octubre hasta diciembre próximo, con qué llenaría ese espacio de más de 11 mil metros cuadrados del pabellón Ciccillo Matarazzo, de Sao Paolo.
Y, como decisión ya es un hecho, qué tanto público viajaría a esta ciudad, para observar las paredes desnudas, que hace dos años mostraron obras de 119 artistas que participaron.
El agotamiento.
Es una de las razones que justifica la decisión de Ivo y que los miembros de la Fundación que realiza esta bienal, una de las más importantes del mundo, aceptó. Estas fueron las palabras del profesor Mesquita: "Suelo ser un comisario de actitud suave, pero a veces me gusta ser uno de mano dura. Y es lo que me parece. Doscientas bienales, ferias, revistas, premios, más arte... No estamos mirando. Estamos perdiendo el sentido de la mirada".
Un mundo optimista.
Si por un lado, esta decisión es comparable con esconder los pinceles a los artistas para que busquen nuevos recursos creativos, Ivo piensa que el público viajará a Brasil a interactuar con los artistas. Aunque aquí también cabe la posibilidad de que la bienal pierda el interés, y entre en la historia como un evento al que nadie asistió porque al curador se le ocurrió reflexionar.
Cambio en el camino.
"Los artistas siguen siendo los seres más fascinantes que existen". Si por un lado, el curador recomienda que se piense en el arte que se va a producir; por el otro, juega con la lisonja para no hacer sentir mal a los artistas (el mensaje concreto es que no se necesita de arte -pintura- para hacer una bienal).
Opciones.
Aunque para el curador el espacio vacío funcionaría como un lugar de liberación de energías, no se fía del todo de esta única actividad; además, en el tercer piso del edificio funcionará la biblioteca con información de las bienales anteriores (los 58 años de historia de este evento y documentación de las otras 200 bienales).
Rutina en el arte.
El crítico dice que "lo peor es que ya vas a verlas -bienales- sin ninguna expectativa. Acudir resulta para los profesionales como una tediosa tarea escolar. Una obligación. No suele haber sorpresas. Y lo peor, creemos que se está haciendo algo, pero no".
Mensaje.
Bien o mal, la decisión de Mesquita hará un cambio en la producción artística, que cada día sale de lo convencional en busca caminos alternos.
Panamá para la versión 2008 presentará un cambio. La bienal de octubre próximo, según el curador Eduardo Aráujo, no concederá premios a las obras, como en las versiones pasadas.
Detalles.
Habrá un espacio abierto a la ciudad para encuentros y eventos.
La exposición de un espacio vacío en el segundo piso del pabellón, como un gesto radical de afirmación de este momento de reflexión.
Una gran biblioteca instalada en el tercer piso del pabellón, compuesta por un archivo, un auditorio, una sala de reuniones, una sala de lectura, una sala de computadoras con acceso a Internet y una colección de catálogos.
Una serie de publicaciones que presentan los programas realizados en la Plaza y la Biblioteca durante el período de la muestra, generando un conocimiento sistematizado sobre la propia Bienal de San Pablo y sobre el modelo bienal.
Habrá un ciclo de conferencias.