Un equipo de científicos de la Universidad de Texas, Estados Unidos, está desarrollando un nuevo tratamiento contra la obesidad que impide que los tejidos grasos se abastezcan de sangre. El experimento se halla aún en su faceta inicial.
Ratones de laboratorio a los que se les suministró una dieta alta en grasas perdieron un 30% de su peso corporal después de cuatro semanas de iniciar el tratamiento, originalmente creado para combatir el cáncer.
Los investigadores identificaron una proteína -prohibitina- que detecta las células grasas y las ayuda a formar la red de vasos sanguíneos que las alimentan. El equipo de Texas transformó a esta proteína en letal asociándola con otra proteína que hace que las células en los vasos sanguíneas se autodestruyan.
Uno de los factores que los cirujanos evalúan al entrevistar a pacientes potenciales es si sus expectativas son realistas respecto a los posibles resultados, según la ASAPS.