Variedades

¿Quién presenta a quién?

¿Vas a una fiesta en la que no conoces a nadie? Confía en la intervención de un buen anfitrión.


POCAS COSAS son más incómodas que llegar a una reunión social y no conocer a nadie. Supongamos que la timidez no es nuestro "talón de Aquiles" y que podemos entablar conversación con extraños, aún así no deja de ser agradable que alguien nos facilitara el trabajo.
Después de todo, sí hay una persona encargada de servir de enlace entre los invitados, el anfitrión.
No siempre es fácil propiciar la interacción entre una lista numerosa de invitados, pero si organiza una reunión, cena, baile o alguna ocasión similar, una de sus obligaciones como anfitrión es hacerlo.
En este caso no basta un simple "Juan, te presentó a María", hay normas de cortesía básicas a la hora de dar a conocer a un invitado con otro.
La fórmula básica es ir de menos a más. Por ejemplo, los más jóvenes deben ser presentados a los de mayor edad; el de menor jerarquía a los de mayor (por ejemplo, un empleado a un jefe).
Nuestros familiares son presentados al resto y el hombre a la mujer.
Ahora bien ¿qué palabras debemos decir cuando presentamos?
Sólo el nombre y apellido de la persona que es presentada (usando la regla de menos a más). Como se trata de romper el hielo y promover temas de conversación, se puede aportar algún dato de la persona presentada.
No trate de contarle "todos" los aspectos de la vida de una persona; si ésta lo desea se lo revelará a su interlocutor.
Basta con un "Ana Rodríguez, artista y coleccionista de antigüedades".
Cuando se trate de una mujer, ya sea que el anfitrión le presente a otro invitado o que otra persona le sea presentada, la dama nunca se pone de pie.
La excepción a esta norma es cuando se acerca una persona de mayor edad o de mayor rango jerárquico.
La "autopresentación" no es necesariamente una falta de cortesía. Cuando las reuniones sean muy numerosas y los anfitriones sean pocos es un valioso recurso.
Si eres el invitado a un concurrido evento social, puedes ir "puliendo" tu mejor saludo; no obstante, si eres el anfitrión, procura que la "autopresentación" sea el último recurso, mejor pide a familiares o amigos que te ayuden a presentar a los invitados.
Claro, hay que aceptar que no siempre nos presentan a personas que sean de nuestro agrado y aunque se agradezcan los buenos oficios del anfitrión no deseamos entablar un diálogo con las mismas.
Si no quieres conversar con alguna persona (o un grupo) presentada, la salida más amable es poner por delante una excusa rápida (y verosímil) para dirigirse a otro punto del lugar.
Es posible salir bien librado con un "Con su permiso, voy a saludar a un amigo que acabo de ver en el área de la terraza".
Según el diccionario de la Real Academia Española (RAE) de la lengua "anfitrión", hace referencia al rey de Tebas, del mismo nombre, espléndido en sus banquetes.
También denota a una "persona o entidad que recibe en su país o en su sede a invitados o visitantes".
El RAE también describe con esta palabra a una "persona que tiene invitados a su mesa o a su casa".


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264495
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América