La euforia que causaron jóvenes como: Margarita Henríquez (Latin American Idol), Ana Elisa Miranda (Canta Conmigo), Karen Peralta, Manuel Araúz (Vive la Música), entre otras, es sólo una pequeña prueba del éxito que los ‘reality’ de canto han tenido a nivel mundial. Razón por la cual cada vez surgen más programas de este tipo.
Pero, aunque estos ‘shows’ han sido la ventana para dar a conocer o descubrir a nuevos talentos, no todo es color de rosa. Y es que, tanto los propios concursantes, como sus familiares y hasta el mismo público que los apoya han dejado saber su descontento en diversas ocasiones.
Antes de hablar sobre lo bueno y lo malo que tienen este tipo de programas -en este caso los de canto- empecemos por definir la palabra "reality". Según el sitio web Wikipedia, se trata de "un género televisivo en el que se muestra lo que le ocurre a personas reales, en contraposición con las emisiones de ficción en las que se muestra lo que le sucede a personajes ficticios, interpretados por actores, de ahí su efecto de realidad".
Estos programas no surgieron en los últimos años como muchas personas creen. El primer programa de este tipo salió al aire, en 1984; se trataba de Candid Camera, o cámara escondida.
En los años 80, otro programa que causó sensación fue COPS; seguidamente en los 90, surgieron dos producciones que finalmente causaron un ‘boom’ para el género: The Real World, de la cadena MTV, que reunió a jóvenes de diferentes partes para que convivieran en una misma casa por cierto tiempo, en el que hubo cámaras siguiéndolos todo el día; y Gran Hermano que tenía el mismo cometido.
Lo bueno, lo malo y lo feo.
La fiebre de los “reality” de canto también ha llegado a tierras canaleras en donde los resultados han sido sorprendentes. Concursos como: Canta Conmigo, que se inició en el 2008, Vive la Música (2006) y Proyecto Estrella (2004) han acaparado la atención de todo el país en cada temporada, en las que jóvenes, adultos y niños entregan el alma para hacer realidad su sueño de convertirse en la nueva estrella panameña de la canción.
La mayoría de los chicos que han tenido la oportunidad de participar en los antes mencionados concursos, coinciden en que lo mejor de estos es que además de dar a conocer el talento que poseen, les abre la puerta para destarcarse en otras áreas como por ejemplo, teatro, cuñas, locución y hasta como presentadores de televisión.
Este es el caso de Karen Peralta, ganadora de la primera temporada de Vive la Música, quien después de haber participado en el programa recibió interesantes propuestas de trabajo.
Sin embargo, la intérprete de “Pásale la factura” confiesa que a pesar de las oportunidades que se le han presentado, la parte mala es que se está a merced de la opinión de todo el mundo “ya sea buena o mala, también está el no poder compartir mucho tiempo con la familia y amistades”, dijo Karen.
“La pequeña gigante”, Julieta Villamonte, quien se ganó el corazón de todo el país con su carisma y potente voz, comparte la opinión de Karen Peralta, “no sólo das a conocer tu talento en el país, también se tiene la ventaja que te vean en el extranjero”, dijo.
Pero como no todo puede ser bueno, Julieta manifiesta que lo malo es que ahora los ‘realities’ eligen al ganador por medio de llamadas, lo que da como resultado que gane el más carismático, pero no el más talentoso.
El problema de las llamadas y mensajes de texto no termina allí, ya que además de ser vistos como un negocio y nada más, éstos crean a su vez cierto regionalismo; es decir, las provincias se separan, hay poca unidad y el apoyo es mínimo.
La factura.
Los ganadores de estos concursos siempre estarán en la lupa del público, que siempre le recordará que gracias a su aporte es una estrella. Este es el caso de Margarita Henríquez, quien unió a un pueblo, pero que hoy ve cómo es criticada por todo lo que hace.
Más detalles.
Los “reality” nacen como consecuencia de cambios sociales y nuevas formas de entender la comunicación.
Hay detalles positivos que se deben destacar como el esfuerzo y avance de los presentadores en cada temporada, los importantes y acertados consejos de parte del jurado. Pero, sobre todo, el gran apoyo del público o, mejor dicho, del país.
Elegir al ganador a través de llamadas no es bien visto ni por el público ni por los concursantes.