Renombrado etnomusicólogo, coleccionista y escritor español-uruguayo en Panamá
Rosalina Orocú Mojica/rosalina.orocu@epasa.com
A mediado de 1969, en tiempos de la dictadura vivió una de las más duras experiencias de su vida, que lo marcó para siempre.
Pese a que tenían su pasaporte y demás papeles en regla, Carlos Blanco
Fadol fue apresado injustamente y conoció el infierno la que era la Cárcel
modelo siendo un jovencito veinteañero que iba lleno de sueños, con su mochila,
larga cabellera y su guitarra, junto a tres amigos a quienes unía la misma
pasión, la música, que querían utilizar como vínculo de hermandad
intercultural. Se dirigían rumbo a Estados Unidos, para unirse al grupo Up the
people ("Viva la gente").
El alcalde de la ciudad, que los conocía y apreciaba, los apoyó en la
empresa y les dio un álbum para que fueran colocando en ellos los sellos de las
ciudades por donde pasaban. En Panamá se lo decomisaron.
Habían recorrido por tierra, desde su natal Uruguay Sudamérica, pero el
tapón del Darién les salió al paso. Provenientes de Colombia, llegaron a Panamá
en el barco carguero Buenaventura.
Desventurados ellos. Eran los tiempos de los hipies, recuerda.
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Varios meses estuvieron sin ver la luz, malolientes, mal alimentados, en un
sótano de la Cárcel modelo, en El Chorrillo. Enfermó y lo pasaron a otra celda,
pequeña.
Conocieron a presos políticos (les está muy agradecidos y quiere que lo
sepan, si siguen vivos y alguno lee esta entrevista y estuvo allí) que a los
asustados mozalbetes les hicieron que el trago fuera menos amargo, con todo y
que las torturas en el centro penitenciario estaban a la orden del día.
Algún día escribirá un libro, relatando esas vicisitudes.
Ahora, un hombre famoso, dos veces nominado al Premio Príncipe de Asturias
(2006 y 2009) y fundador de dos museos de música, tras haber viajado a más de
150 países de los cinco continentes estudiando los instrumentos musicales
étnicos, de paso por la capital panameña, Carlos Blanco Fadol, además de
visitar el lugar donde estuvo la Cárcel modelo y tomar fotos para enviarlas a
sus amigos de infortunio hace 44 años, quiere realizar una exposición para
mostrar parte de los más de 3 mil instrumentos étnicos de su colección.
Durante casi dos horas conversamos con el compositor, escritor, cantautor,
inventor de instrumentos musicales (más de 40), poeta y humanista,quien trabajó
para el Centro de Investigación de Música del Fondo de las Naciones Unidas para
la Educación, la Ciencia y la Cultura, UNESCO, quien nos comentó que por esas
ironías del destino nació precisamente en Uruguay, el país con menos
instrumentos musicales étnicos del mundo. Sólo tiene uno, el tamboril, que tocan
los negros.
Su labor de investigación ha sido posible gracias al mecenazgo de la
realeza, embajadas, figuras de renombre en el mundo de la música y las artes de
distintas latitudes.
Datos complementarios
Tiene 40 diferentes colecciones en el Museo Étnico de la Música de España,
en Barranda-Caravaca (Murcia) España, que es el más importante de Europa en su
especialidad étnica y uno de los más grandes en variedad cultural en el mundo,
con cerca de 4 mil instrumentos cuya antigüedad oscila entre el Siglo III A.C. y
finales del Siglo XX. Recoge instrumentos de más de 150 países de los cinco
continentes.
Es autor de libros de música y de la "Enciclopedia de los instrumentos
musicales" (1990), que le valió un premio otorgado por Francia.
También escribió la obra "Todo sobre música en caña y bambú" (1982).
Entre sus inventos están una cunita musical que produce diferentes sonidos
según el estado de ánimo del bebé.
Es la primera persona en reproducir instrumentos musicales de Leonardo Da
Vinci.
Ha sido objeto de innumerables distinciones en todo el mundo.
Ha inventado más de 100 instrumentos musicales. Entre ellos, para
discapacitados.
"Los instrumentos musicales para minusválidos físicos y psíquicos fueron
seleccionados al premio internacional ROLEX de Suiza. Poseen una construcción
especial que se adapta a cada minusvalía en particular ya sea física o psíquica.
Es destacado el trabajo que realizó en los años 1990 con los ciegos de la
O.N.C.E. en Alicante y Valencia".
"Las estructuras sonoras se componen de grandes piezas que realizan música
utilizando la energía natural de los cuatro elementos de la naturaleza: agua,
fuego, aire y tierra, como el “illimani” que con casi 6 metros de altura
produce música con agua".