EL canal de televisión belga VTM hizo público el pasado lunes que el príncipe Laurent no es bienvenido, provisionalmente, en las recepciones oficiales en el Palacio Real. Esta es, al parecer, la razón por la que Laurent y su esposa, la princesa Claire, no asistieron a la cena de gala que se ofreció a su primo el Gran Duque de Luxemburgo durante su visita oficial. Igualmente, este fin de semana la Familia Real al completo, con la excepción de Laurent y Claire, asistió a las diferentes celebraciones del cincuenta aniversario de los Tratados de Roma.
Sin embargo, Michel Malherbe, portavoz de palacio, envió un comunicado en el que se sugería no sacar conclusiones precipitadas. "Por principio la Casa Real no da explicaciones sobre la presencia o ausencia de algún miembro de la familia real en determinadas ocasiones"; Rudi Bogaerts, un antiguo profesor del Príncipe, apuntaría a la idea de "castigo" para evitar que Laurent siga desacreditando a la familia.
El Príncipe, ha estado en boca de todos estos dos últimos meses y ha puesto en una difícil situación a la Familia Real.
Tanto, que su padre, el Rey no sólo no quiso mantenerse al margen de la polémica subrayando en su discurso navideño que "nadie está por encima de la ley" y que "la justicia debe poder hacer su trabajo con total independencia", sino que, una vez concluido el juicio por malversación de fondos en el que su hijo menor fue llamado a declarar, repuso de inmediato la cantidad reclamada en las arcas del Estado.
El príncipe Laurent ha quedado al margen de posibles delitos, pero una vez demostrado que los más de 175.000 invertidos en las reformas de su casa tienen una procedencia ilegal, el acuerdo pactado entre el Gobierno y Palacio de devolver el dinero, se cumplió en firme. El pago se efectuó a través de la lista civil del Rey, que comprende la totalidad del presupuesto de la Familia Real belga, y el dinero ha sido destinado a la reparación de viviendas militares de víctimas de accidente de trabajo.
Reyes de los Belgas "castigan" al Príncipe Laurent
Ha puesto en una difícil situación a toda la familia real.