Desde el azul cobalto la isla se eleva en una serie de cerros verdes acentuados por árboles altos y palmeras.
Muy cerca se distingue el caso encohecido de un carguero encallado. Un conjunto de pequeñas casas de madera parecen flotar sobre las aguas cercanas a la orilla. A sus espaldas aún se ve majestuosa la silueta de las montañas de la costa de Honduras. Estamos por aterrizar en un paraíso tropical, llamado Roatán.
Se trata de la isla más grande de las que conforman la Bahía en Honduras. Con 57.6 kilómetros de largo y 4,8 kilómetros de ancho, está localiza a 48 kilómetros de la costa norte de Honduras y estratégicamente se encuentra rodeada por la segunda Barrera de arrecifes más grandes conocida en el mundo.
Sus aguas templadas y transparentes son hábitat de una flora y fauna marina exótica y multicolor lo que la hace un sitio excelente para el buceo.
Las montañas de una vegetación tropical y abundante, caen suavamente al mar formando una infinidad de caletas y abrigos naturales para la navegación, así como hermosas playas de blanca, suave y brillante arena.
La historia de la fastuosa Roatán incluye a la civilización de los Maya, las exploraciones españolas y las luchas con los piratas del imperio británico.
Colón arribó a la isla en 1502 y fue recibido amablemente por los Caribes, la misma hospitalidad prevalece actualmente.
Aunque el idioma español es la lengua oficial, los nativos hablan el "inglés", heredado de los piratas del siglo XVI.
La capital de Roatán es Coxen Hole una tranquila, bella y pintoresca villa de pescadores donde la mayoría de sus habitantes se dedican a la pesca del camarón y la langosta.
Unos hábidos buscadores, visitaron por primera vez este paraíso Maya por los años "80. Habían venido desde México, y habían leído sobre sus magníficos fondos submarinos. Su llegada fue un poco accidentada pues en esos días no se tenían las facilidades de ahora para llegar a la isla; y si el vuelo no llegaba a buena hora el avión no podía aterrizar.
Desde la ciudad de México, Roatán parece ser un lugar cercano, pero no habiendo comunicación directa se tenía que ir de una ciudad a otra: y si bien le iba: le tomaba dos días en llegar a la isla.
A su llegada, un poco desorientados, envueltos en la algarabía de los nativos que ofrecían amablemente hospitalidad y su ayuda en frases mezcladas español-inglés, localizamos al chofer del taxi que nos llevaría a un hotel que se había reservado.
El trayecto por un camino costero de terracería iba mostrando las bellezas de la isla a la vuelta de cada recodo, salpicado por la conversación amable del chofer que trataba de contestar a todas las preguntas.
Por fin se llegó a un pequeño pueblo de pescadores, hasta donde el taxi podía llegar, de allí una lancha los llevaría al hotel. Bajaron su equipaje y a la orilla de un pequeño muelle terminaron por sentarse a esperar la lancha que los llevaría al hotel.
El hotel al que llegaron en esa primera ocasión se llama "Reef House", construido en un cayo, era lo que podía llamarse un "Hotel Familiar", sus habitaciones en una sola planta encajaban perfectamente en el ambiente tranquilo rústico y tropical; realmente agradable.
Ya habían pasado 32 horas desde que salieron de ciudad de México. Conforme llegaron y se instalaron, iban de sorpresa en sorpresa, el personal del hotel; la habitación a la orilla del mar con ventilación natural, sin teléfono ni televisión y las puertas sin llaves. Al preguntar el por qué no había cerraduras, contestaron que para qué, la isla era un lugar seguro, no hay robos. Ellos se dijeron: "Esto es el Paraíso", desde entonces Roatán cautivó sus corazones
Roatán es virgen y no comercial, ofrece al visitante además de un bellísimo paisaje tropical un pueblo sencillo, cálido, amistoso y muy alegre, donde la música y el baile forman parte de la vida diaria.
Hoy Roatán ofrece mejores comunicaciones, teléfono y televisión en casi todos los hoteles que también van en aumento. Es fácilmente accesible desde varias ciudades de Estados Unidos, México y Panamá vía la tranquila ciudad de San Pedro Sula a través de un corto vuelo de menos de una hora.
Pero ¿qué tiene Roatán que atrae tanto a los amantes de la naturaleza y de las bellezas submarinas?.
Los arrecifes que rodean la isla forman parte del segundo arrecife coralino más grande del mundo. A corta distancia de la orilla la visión bajo el agua se enriquece.
Macizos de coral llenos de vida marina de múltiples formas y colores, dan paso al frágil arrecife que como una pared cae a las profundidades. Impresionantes cañones submarinos, dramáticas caídas, chimeneas que salen casi a la superficie, caprichosa y policromadamente con formaciones coralinas, con esponjas de variados colores en todos los tamaños, gorgonias que parecen encajes, donde la fauna y la flora marina forman parte de un complejo y bello ecosistema.
Quienes la han disfrutado han regresado a Roatán una y otra vez, se han hospedado en casi todo los hoteles de la isla, pero hay uno que tiene un sabor muy especial, es el preferido, "Romeo"s Resort". Atendido por sus propietarios, Romeo y Connie Silvestre, que le imprimen su sello personal de atención y calor de amigos. Cuentan con todos los servicios profesionales para disfrutar de unas magníficas vacaciones, buceando, paseando, veleando o simplemente gozando de la hermosa naturaleza.
Roatán es una verdadera joya en el Caribe hondureño, donde la belleza de la superficie, la placidez y hermosura de sus fondos marinos y la calidez de su gente dejan una huella imborrable.