En Panamá un niño de 12 años tiene 3.6 caries, según el último estudio epidemiológico, lo que indica que se necesitan más aliados en la cruzada que busca salvar los dientes de la población mediante prácticas de higiene, salud bucal y buena alimentación desde la niñez, puso de relieve el presidente de Colgate Palmolive, Sr. Ricardo Mejía Aoun.
Los doctores Juan R. Morales III, presidente de la Asociación Odontológica Panameña, René Bracho S., de MINSALUD, miembros de la Comisión Nacional de Salud Bucal y la Dra. Enitza George, recalcaron la importancia de la prevención, el papel de la educación y estilos de vida saludables en la salud oral, ayer; en la inauguración de la Semana de Salud Bucal, con el lema "Brilla Panamá en las Olimpiadas de Salud Bucal".
Decir que "hay que dejar respirar al vino" es un eufemismo. Consultando a diferentes diccionarios, la definición de RESPIRAR es: "Absorber el aire los seres vivos, por pulmones, branquias, tráquea, etc., tomando parte de las sustancias que lo componen, y expelerlo modificado" (Diccionario Enciclopédico Ilustrado Géminis, 2001). Aunque el vino es algo "vivo" y constantemente se está modificando, no es un ser vivo. Cuando a mí me preguntan sobre dejar "respirar" al vino, yo respondo - sarcásticamente - : "El vino no tiene pulmones para respirar".
Creo que mejor sería decir: dejar airear o dejar oxidar al vino.
El enólogo que hace el vino lo único que le añade es el azufre. Entonces, ¿en qué se diferencian un vino de otro? Se diferencian por el tipo de uva, el tipo de tonel que se utiliza para la fermentación, el tiempo que se deja al vino fermentar, el tiempo en contacto con el tonel y en las mezclas de diferentes jugos de uva (Cabernet Sauvignon con Merlot con Cabernet Franc con Syrah o Petite Sirah; el Sauvingnon Blanc con Semillon, con Fume Blanc, etc.). Dios hace la fruta y el hombre hace el vino (bueno o malo).