La máscara de pestañas es el segundo cosmético más vendido del mundo tras la barra de labios, un producto del que existen cada vez más fórmulas diferentes. Pero, ¿sabemos cuál elegir para cada caso? He aquí los secretos para una elección y aplicación totalmente personalizada.
Cortas y finas. Le irán bien las máscaras que combinan base alargadora y color. La clave es ser parca al aplicar la base preparadora y extenderla, sobre todo, en las puntas, dejándola secar bien antes de extender el color.
Cortas y espesas. Lo suyo son las máscaras alargadoras. Aplique la primera capa sólo en la raíz, déjela secar, y ponga la segunda en toda la longitud de las pestañas.
Largas y finas. Las fórmulas volumizadoras le pueden ir bien sólo si las utiliza aplicando capas muy finas, poco a poco. No descarte las alargadoras, aplicadas primero sólo en la raíz y, en la segunda capa, sólo en las puntas.
Largas y espesas. Le irán bien las máscaras con cepillo en forma de peine, que consiguen una buena separación entre las pestañas. También son recomendables las fórmulas rizadoras, que curvan ligeramente la pestaña.