Residente en Poughkeepsie, Nueva York, el norteamericano Alfred Mosher Butts se encontraba desempleado justamente en los tiempos de la Gran Depresión de Estados Unidos.
Un buen día decidió explorar su pasión por los juegos y las palabras, y aunque no le gustaban los juegos con dados por depender de la suerte, también era consciente de que aquellos que requerían de muchas habilidades, como el ajedrez, resultaban demasiado intelectuales para el público en general.
Fue así como en 1931, combinando un 50 % de suerte con un 50% de habilidad, Butts inventó un juego al que llamó "Léxico", pero que en realidad fue la idea inicial del actual "Scrabble".
"Léxico" se jugaba sin tablero, y mientras que los jugadores se anotaban puntos en base a la longitud de las palabras, puntuaban más las letras poco comunes.
Quizás lo más interesante es que Butts calculó la frecuencia de aparición de las letras en su idioma y el valor de cada una de ellas, luego de un riguroso análisis de la portada del New York Times.
Hasta entonces, "Léxico" no rendía ningún fruto comercial, sin embargo aún así, en 1938 Butts decidió combinar las letras sobre un tablero de juego, formando palabras del mismo modo que los crucigramas.
Pese a los cambios incluso de nombre, no fue hasta el año 1952 cuando "Scrabble" finalmente logró vender unas 37 mil unidades en un solo trimestre. De allí hasta nuestros días, el número de ventas se ha disparado incomparablemente, siendo la Casa Mattel la fabricante de este juego.
Scrabble es un juego ideal para los aficionados a los crucigramas, sin embargo también es una gran oportunidad para demostrar las habilidades y destrezas con las palabras cruzadas. Es por esta razón que al requerir de un buen manejo del vocabulario, no es apropiado para menores de 10 años.
Este se juega durante una hora entre dos a cuatro personas y consiste en colocar palabras interconectadas como si fuese un crucigrama, de forma horizontal y vertical, utilizando como herramientas un tablero, cuatro atriles y una bolsa con 100 fichas. Aunque anteriormente entre las fichas se incluían las letras "K" y "W", finalmente fueron eliminadas, incorporándose la "CH", "LL", "Ñ" y "RR".
Pero tampoco se trata de inventar palabras; éstas deben existir y en caso de dudas, consultarse con la última edición del Diccionario de la Real Academia Española.
Actualmente en Panamá hay una Asociación Panameña de Scrabble presidida por Esteban Girón, la que se reúne todos los viernes desde las 4 y 30 de la tarde en la Librería “El Hombre de la Mancha”, ubicada en el Camino de Cruces, detrás de El Dorado.
Pero también existe el Club de Scrabble de la Universidad Santa María La Antigua (USMA), coordinado por el joven Rubén Darío Falconett, quien es además el actual subcampeón nacional de Scrabble.
Según Falconett, aprendió a jugar y al ver que le gustaba tanto, se acercó a la Asociación Panameña de Scrabble. Allí encontró la oportunidad de participar en el torneo nacional del año pasado, para lo que tuvo siete meses de preparación. Poco tiempo después, junto a tres compañeros, competía internacionalmente en Argentina.
De acuerdo con este joven, para jugar Scrabble no tienes que ser un experto. En su caso particular comenzó con un promedio de 200 puntos, mientras que ahora, después del campeonato, alcanza un promedio de 500 puntos. El campeón mundial tiene un promedio de 620.
En el Sexto Campeonato Internacional de Scrabble, realizado en la ciudad de Buenos Aires a principios de diciembre pasado, el campeón nacional de Scrabble de Panamá, Jorge Sánchez, logró la posición número 13, de entre 42 participantes de México, El Salvador, Guatemala, Costa Rica y Chile, además de Argentina, Uruguay, España y Perú.
En este campeonato Panamá ha participado en cuatro ocasiones, aunque como asociación existe hace sólo dos años. No obstante, pese a su poco tiempo dentro de la organización, es muy probable que en diciembre sea la próxima sede para el mismo.
Según Falconett, es muy positivo que la gente se interese por jugar Scrabble porque este contribuye no sólo con el buen manejo del vocabulario, sino que contribuye a emplear bien el idioma, a la vez que agiliza la mente.
Para los interesados, el Club de Scrabble de la USMA se reúne todos los lunes y miércoles en la Cafetería “Maná” no sólo para jugar, sino también para enseñarles a quienes no saben.