Cada día salen a la luz pública detalles sobre la sorpresiva muerte del rey del pop. Ahora resulta que el seguro de Michael Jackson, contratado para la serie de conciertos que ofrecería en Londres no cubre cancelaciones en caso de que se descubriera que el cantante había poseído estupefacientes o se había involucrado en “el consumo ilícito de drogas”, de acuerdo con una copia de la póliza.
Se desconocía de inmediato si algunos medicamentos que Jackson tomaba podrían impedir el pago de hasta 17,5 millones de dólares, el cual iría destinado finalmente a sus herederos.
El médico de Michael le suministró múltiples sedantes junto con el poderoso anestésico propofol, una combinación potencialmente letal, horas antes del 25 de junio, cuando falleció el cantante, manifiesta un funcionario de las autoridades, quien solicitó permanecer anónimo porque la investigación de la muerte prosigue.
La póliza de seguro, que cubría los primeros 13 conciertos de un total de 50, fue contratada por Jackson y por la empresa promotora del concierto AEG Live en abril.