Panamá es un lugar privilegiado. La moda cada día acapara más espacio, hasta un “fashion week” se realiza y, este año, superó expectativas, al tener la mayor cantidad de visitantes y presentar las últimas tendencias textiles.
Pero, ¿qué hacen nuestros diseñadores nacionales cuando no hay pasarelas?, ¿es rentable este ámbito?, ¿recuperan su inversión en las colecciones?

Las mencionadas preguntas nos las respondieron los reconocidos modistos panameños Federico Visuetti, Jaime Luna, Moisés Sandoya y Teresita Orillac.
Cada uno tiene su propia opinión y en algunos factores coinciden.

El prepararse para un desfile no es tarea fácil. Es un constante trabajar en equipo, entablar reuniones de presupuesto para comprar las telas, los hilos, los accesorios, entallar a las modelos, en fin, una carrera para organizar en un tiempo determinado.
Cuando no existen pasarelas “me dedico como siempre a atender los pedidos de mis clientes. Aunque haya o no desfiles de modas nunca los desatiendo. Si llega un momento que uno hace un pequeño paréntesis, pero luego se le da continuidad a los trabajos pendientes”, argumenta Federico Visuetti quien tiene más de 20 años en el mundo “fashion”.
Obviamente también se dedica a planear los siguientes proyectos relacionados a presentaciones de las nuevas colecciones, exposiciones fuera del país, etc.
Para Moisés Sandoya, el mundo del diseñador es muy complejo, ya que se está en un “constante crear. Siempre estamos dibujando, fabricando y soñando”, destaca con seguridad.
Salta a la vista además, que para que sus clientas queden satisfechas, la búsqueda de las nuevas tendencias presentadas a nivel internacional tiene un sitial predominante.
“Tener siempre propuestas diferentes e innovadoras, de gran calidad. Me dedico a buscar fuentes de inspiración”, según describe Jaime Luna.
Jamás se tiene descanso y, dos de nuestros entrevistados, se dedican única y exclusivamente a atender sus talleres, o mejor dicho, su atelier.
El brindar un servicio personalizado es el mejor aliado, ya que así, se gana la confianza de aquellas personas gustosas de poseer prendas de alta costura.
Los precios son importantes y variados, ya que se pueden encontrar piezas de $45 hasta $300 dólares y cuidado más.
La talentosa Teresita Orillac diseña para jóvenes de 15 hasta señoras de 70 años. “Trato de crear piezas elegantes, cómodas y prácticas. Que sean buenas inversiones para complementar nuestro día a día y no que sean piezas de las que las personas se aburran, más bien que sean buenas inversiones”, destaca.
En su colección imperan blusas y vestidos cortos o largos. Las mismas son “piezas únicas, porque las telas que se utilizan para confeccionarlas son diversas.
Para Jaime Luna la moda es intemporal, pienso “que cada mujer debe adecuarse y usar lo que mejor le vaya sin importar su edad, y por supuesto asesorarse con un experto que para eso estamos”.
Lo más importante es complacer los gustos de los panameños que buscan en ellos acentuar fortalezas y maquillar imperfecciones.