Las nuevas investigaciones genéticas y del funcionamiento del cerebro permiten esperar avances en el tratamiento de la esquizofrenia, una enfermedad incurable y uno de los principales temas del Congreso Mundial de Psiquiatría biológica que se celebra en Berlín.
El premio Nobel de Medicina del año 2000, Ariel Carlsson, explicó que las nuevas técnicas, que permiten observar el cerebro en pleno funcionamiento o comenzar a estudiar la función de los genes, pueden aportar información de gran interés sobre esta enfermedad.
Los psiquiatras biológicos, que buscan el origen de las enfermedades en alteraciones físicas, descartan que la esquizofrenia tenga un origen sociogénico, es decir, que se produzca por el ambiente que rodea al enfermo, sino que consideran que su causa es biológica.
Carlsson indicó que se han descubierto desequilibrios en la función de los neurotransmisores -las células nerviosas encargadas de la comunicación en el cerebro- de los esquizofrénicos, lo que supone un avance en la investigación del origen de la enfermedad que permitirá desarrollar fármacos más efectivos.
Las nuevas técnicas tomográficas han permitido estudiar el cerebro de los enfermos y comprobar que existen diferencias respecto al de una persona sana.
Así, los ventrículos tienen un tamaño mayor al habitual, mientras otras áreas del cerebro, responsables de las emociones, la memoria o la capacidad de aprendizaje, se ven reducidas, por lo que no pueden cumplir su función con normalidad.